29 de gener 2010

Le llamaban freak.

Hoy en día, puedes ir por la calle y encontrarte gente que va con camisetas de su equipo de fútbol preferido.









O con camisetas de una marca de coches o motos, por el simple echo de que un conductor (que la gente no conoce en persona, claro) compite conduciendo esa marca.
También te puedes encontrar gente haciendo cola en supuestos “restaurantes” que se dedican a servir comida rápida.
Y que van a locales no porque les guste, si no por el simple echo de que esos locales son los que están de moda.
La gente viste igual, sólo por el simple hecho de que es así como alguien dice desde las revistas cómo te debes de vestir.
Puedes oír la música que pone la gente (en su casa, en sus coches) a todo volumen.
Si utilizas el transporte público, verás a mucha leyendo el mismo libro.
Si navegas por internet te puedes encontrar blogs en los que la gente hace apología de sus ideales, ya sean políticos, sociales o de lo que sea. También hay los que explican sus intimidades emocionales y/o sexuales.
Ves a la gente que se tiñe el pelo para parecer más joven. O porque les gusta ir con colores. Y/O que se pintan la cara para parecer más guapas.

Pero nunca se te ocurra decir que te gusta más Star Wars que Torrente. Que Star Trek es mejor que James Bond. Que prefieres ver la serie Dexter antes que El internado. Que no ves Anatomia de Grey porque prefieres The Big Bang Theory. Que tu camiseta preferida es la de Darth Vader en vez de la de un jugador de fútbol. Que juegas online a un juego donde sólo juegan doce millones de personas, en vez de ir a un campo de fútbol con cuarenta mil almas más. Que en vez de tener un pc cómo herramienta de trabajo, tu función es hacer que esa herramienta de trabajo funcione para los demás.

Porqué te llamarán freak.

¡Friki! Por que cuando hablas de ordenadores, no te entiende nadie. No cómo cuando un abogado habla sobre tecnicismos legales. No cómo cuando un médico habla sobre enfermedades o traumatismos. No cómo un economista explica el porqué de la crisis y los juegos de la bolsa. A esos todo el mundo les entiende.
¡Friki! Porque cuando te llama tu amigo carnicero para que le arregles el ordenador de su casa a cambio de una cerveza, le dices que no, que tu trabajas entre semana y cobras por ello. En cambio, haces que tu amigo carnicero vaya a tu casa y te regale un par de entrecots. Y al amigo mecánico, a cambio de un mísero pica pica, le haces arreglar tu coche gratis.
¡Friki! Porque cuando dices que toqueteas tu móvil para darle otra apariencia la gente te mira mal y se ríe, pero cuando luego ven cómo queda, te preguntan si puedes hacerlo con el suyo.
¡Friki! Porque lees libros de ciencia ficción, en vez de libros de Isabel Allende, que escribe de la vida en Chile desde Estados Unidos. Porqué lees libros técnicos en vez de libros de autoayuda, escritos por alguien que no sabe de tu vida, pero que te dice como tienes que vivirla.


¡Friki!
¡Friki!




PS: I això que no he parlat de Torrebruno.
PPS: Ni de Espinete.

15 de desembre 2009

The return? (V)

La ciudad está alterada. En los dos últimos meses, seis malhechores han sido encontrados muertos en macabras circunstancias. Uno fue encontrado empalado en un buzón de correo, con un sello pegado en la frente. A otro le abrieron en canal y tejieron una bufanda con sus intestinos. A otro, le colgaron de los testículos… con la bufanda del tercero. Al cuarto ladrón le hicieron la acupuntura… con una tricotosa. Al siguiente, le cosieron la boca con imperdibles y pegamento, y a continuación, le rellenaron el estomago con melones. Al último, se le obligó a que le hicieran una sesión de reiki. Con una apisonadora.

El mundo del hampa está temblando. No se atreven a salir para sus maléficos quehaceres. Se reúnen en almacenes para pedir protección a los supervillanos. Pero los supervillanos tampoco saben exactamente que está pasando. Y no saben que hacer.

Los inocentes transeúntes no saben si esto va a continuar así o en algún momento quien sea que hace esto pasará de los malvados a los castos.

Sólo el viento sabe la respuesta.
Sólo el viento susurra una palabra: SodomiteMan…

Y en la oscuridad de los callejones, una sonrisa sádica se ensancha.


PS: Que un cotxe mai no et deixi veure l’autopista.
PPS: Recorda que hi han diferències entre un consolador i una cadira. Sobretot, al seure.

13 de novembre 2009

El otro lado de la ducha.

El otro día, ligué. (*)









Ojo, que lo digo así, cómo si tal cosa, pero la verdad es que hacía milenios que no lo hacía.


Supongo que mi subconsciente es mas consciente que yo, o que al final resultará que no soy el hijo feo secreto de Torrebruno cómo pensaba. Pero ligué. (**)

Todo pasó en el gimnasio. Pero para ser más exactos, tendríamos que decir que fue en los vestuarios del gimnasio. Y no, no me colé en el vestuario femenino. Y no, ninguna mujer se coló en el vestuario donde se huele a tigre y las feromonas rebosan. Estimados lectores (si aún queda alguno), ligué con otro hombre. Y sin querer. Si es que cuando me pongo…

Pero para proteger mi reputación (si es que aún me queda algo que proteger), voy a contarlo todo. Tranquilos, es rápido e indoloro.

Yo me estaba duchando. Cómo no sigo ninguna religión rara que prohíbe ducharse desnudo ni enseñar el cuerpo, me duchaba desnudo. Cuando me ducho (en el gimnasio), tengo la manía de ponerme en una ducha desde donde pueda ver mis pertenencias. Y más, desde que me robaron los calzoncillos. Así que mientras me ducho, controlo que nadie intente nada raro. Y resulta que el otro día, mientras me duchaba, un chico se sentó al lado de mi bolsa de deportes. Cómo era un chico que nunca había visto, le miré (con esa mirada que hace la policía cuando mira un sospechoso). Él, al cabo de un rato, me miró a mí. Y retiró la mirada, para, al cabo de un momento, volverme a mirar. Y retirar la mirada. Éste juego duró lo que yo tarde en ducharme y en secarme (sí, me seco con la toalla en la ducha, no me gusta ir luego goteando, que suena mal). Cuando salí (con la toalla atada a la cintura, cuál mancebo romano en una orgía de Calígula), él me volvió a mirar. Y esta vez, se levantó. Era un chico joven, fuerte, duro. sin un pelo de grasa o pelo por todo su cuerpo. Si Adonis volviera a bajar a la tierra cogería su cuerpo. O lo violaría. No sé cual de las dos cosas haría, pero algo le haría.

Se pasó una mano lentamente por su pecho (repitamos y aclaremos, su pecho, no el mío). Y me dijo:
- 'Te he estado mirando mientras te duchabas.'
- 'Lo sé, lo he visto' – le respondí.
Me volvió a mirar, de arriba abajo.
- 'Y te estaba mirando porque me estaba imaginando lo que podría hacer con ese cuerpo, y lo que tu con ese cuerpo me podrías hacer a mí.'
Ahí fue en el momento en que mi rápida inteligencia supina notó que había ligado.
Y con toda mi dulzura posible, con todo mi emoción contenida, le dije:
- 'Pues yo te estaba mirando porque creía que me ibas a robar la bolsa.'

Ya no lo he vuelto a ver.


PS: ¡No! ¡Trantran no!
PPS: Si els esquirols ens foten la feina, per què els hi tirem cacauets? No seria millor tirar-lis pedres?


(*) Nota del autor: Sí, yo tampoco me lo creo.
(**) Nota del autor: Que sí, que sí, yo también sigo sin creermelo.

28 de juny 2009

¿Quien me ha robado mis calzoncillos?

(nota del autor: ¿a que son chulos?)
(otra nota del autor: pero no, no son míos)
(otra notita del autor: los mios son de spiderman)






A diferencia de ciertos libros de pseudos-filosofía barata y autoayuda varia, ésta no es una pregunta retórica. El otro día me robaron los calzoncillos.

Dicho así, la cosa suena mal. Y no digamos como huele, porque los calzoncillos estaban usados. Y digamos que más de lo normal, ya que me los robaron en el gimnasio, mientras me estaba duchando.

La verdad, no entiendo quien puede querer unos calzoncillos sudados y que desprendían un hedor que incluso a mí, me saturaba.

Podría llegar a entender que me hubieran robado la ipod. O el reloj. O el móvil. Hasta la toalla. Pero que me robaran una prenda sudada, sólo me lo explico desde un punto de vista psiquiátrico, y aún así, no lo puedo comprender.

Porque vamos a ver, una cosa es sufrir un normal (y hasta saludable) síndrome de Diógenes, y recoger carritos abandonados, cartones, botes vacíos de desodorante de la calle y guardarlos en casa. ¡Però otra cosa es robar unos calzoncillos sudados en un gimnasio! Y no, no estaban tirados en el suelo ni nada similar que pudiera inducir a alguien a creer que estubieran abandonados. Estaban con el resto de la ropa sudada, a saber: camiseta, pantalones y calcetines. Todo sudado. Que sí, que reconozco que un bote de desodorante vacío puede (y tiene) una futura reutilización, así cómo los paquetes de tabaco, las bolsas (llenas) de basura, etc. Pero mis calzoncillos no. Eran mios. Los había comprado yo. Me los había puesto yo. Los había sudado yo. Algunas veces, hasta alguna mujer me los había quitado. Eran mios. Y que conste que lo digo con todo el egoísmo egocéntrico del que soy capaz. Eran mios. Mios.

Que una cosa es sufrir síndromes, y otra muy distinta es sufrir y hacer sufrir haciendo partícipe de tus sufrimientos.

Cojamos cómo ejemplo de lo que digo a Torrebruno. Según la prestigiosa Phisiquiatric University of Torremolinos, no es que sufriera de distintos y diversos trastornos obsesivos (compulsivos y voluntarios), sino que era tan compulsivo, que los tenía todos. Y tan voluntario, que no los soltaba. Entre ese enérgumeno y el puercoespin rosa, se entiende cómo han salido un par o tres de generaciones. Seguro que Torrebruno robaba calzoncillos de los camerinos.

Otro ejemplo (pero por lo opuesto al enano sádico danzarín) al que podemos hacer referencia es el recién fallecido Michael Jackson. Sufría de síndrome de Jesús. ¿Y que hacía? ¿Robaba niños para encerrarlos en su casa? ¡No!. Se llevaba los niños a casa, dejaba que se acercaran a él, luego él se acercaba más a ellos y a continuación, los sodomizaba. Considerando que ninguno de los niños tuvo luego enfermedades venereas (los trastornos psíquicos no cuentan), hasta se puede intuir que encima (limpio e higiénico que era) tomaba medidas y utilizaba medidas anticonceptivas para no contagiar. A continuación, les pagaba a los padres una millonada, y aquí paz y después gloria. Total, a todos nos dan por culo alguna vez en la vida, así que si te lo tienen que hacer, que sean profesionales, y que cobres.

E aquí la demostración de que ese negro translucido sabía hacer las cosas. Con clase. Con dinero. Con estilo. No cómo un ladrón mezquino de ropa interior utilizada.

Y ya que hablamos de Michael Jackson, no entiendo cómo un centro médico de la categoría del hospital universitario UCLA permitió que muriera. Por si alguien no lo sabe, el papel de fumar andante llegó vivo a urgencias. Lo que la mayoría de gente no sabe es que cuando lo llevaron a un box, el médico y los residentes que se lo miraron dijeron "¿A la hora de cenar nos traen un muñeco? Ya haremos las prácticas después, vamos a hacer un café".
Irónias de la vida, el hombre que se pintaba todas las mañanas con tipex todo el cuerpo, murió porqué los de la bata blanca prefirieron ir a beber un líquido negro...

Saludos.

PS: Lo dels calçotets és mentida, no me'ls han robat. O si.
PPS: Lo del m.j. no. Era un coi de pederasta.
PPPS: Per fi les mares del món respiren una mica millor.
PPPPS: I per fi els nens poden anar a jugar pel carrer una mica més segurs.

20 de maig 2009

Lo que de verdad importa.

Hace muchos años vivieron unos seres muy grandes. Antepasados de lo que ahora llamamos reptiles. Eran mucho más grandes que las boas, cocodrilos y otros seres agradables que nos pueden venir en mente. Con la piel escamosa (aunque la verdad, si siempre se encuentran huesos fosilizados, no sé cómo saben que la piel era escamosa), garras tremendas con afiladas uñas, bocas inmensas con terroríficos dientes (sí, hasta los herbívoros tenían unos dientes terroríficos, eran así de chulos), estos seres que median metros y metros de alto reinaban en la tierra. De ahí la frase "cuando los dinosaurios reinaban en la tierra". Porque estamos hablando de los dinosaurios. Y no, Manuel Fraga es de la misma época, pero no es un dinosaurio. Al andar, se nota que viene de la familia de los spheniscidae.

Pero no cambiemos de tema (sé que a nuestros queridos lectores les gusta, pero no lo vamos a hacer), y seguiremos hablando de lo que realmente es importante.

Y lo que importa, lo que realmente afecta a esas pequeñas neuronas que saltan de pared a pared craneal, es que se nos ha muerto un mito. Que digo un mito. Un ídolo. Que digo un ídolo. Un ídolo de masas. Un líder espiritual.
El 14 de abril del 2008, se nos murió Chema.
Sí.
Supongo que no hace falta recordar esas miríadas de gente en la calle, llorando por tan triste suceso. Ni recordar las legiones de fans y ex-gruppies que colapsaron las principales autopistas del estado.
¿Cómo olvidar los millones de cartas que colapsaron Correos (sí, bueno, ya sabemos todos que tampoco cuesta tanto eso)? ¿Cómo olvidar todo eso?
¿Y cómo ha respondido el Ente público a esas muestras de dolor por parte de toda la ciudadanía del mundo mundial y parte del extranjero? De ninguna forma. Sin maneras.
Hace más de un año que se nos fue.
¿Y alguien ha visto un ciclo dedicado a Chema el panadero? Aunque sea en La2, a las 4 y 25 de la madrugada (después de Redes y el genial Eduard “pelucadebotox” Punset), ¿pero alguien lo ha visto? No. Nadie. Nobodi jas sin it.
¿Por qué Carmen Sevilla no le hace un homenaje un sábado por la tarde?
¿Porqué Chema el Panadero está en la misma lista negra que Torrebruno?
¿Donde está Parada y su pianista?
¿Y Don PimPon?
¿Por qué la gente necesita leer cuando va al baño? ¿Que tiene la etiqueta del ambientador o la del champú, que nos hace leerla miles de veces mientras nos defecamos en el señor Roca?
¿Es verdad que la panadería era un centro de distribución de estupefacientes, y el capo era Don Pimpone?

Chema, Espinete… Más de una y de dos generaciones fueron marcadas (traumaticamente a sangre y fuego, literalmente) por estos dos personajes. Dos personajes que cuando acababan de rodar la tortura diaria, se quitaban sus disfraces, sus alter egos, y se dedicaban a cochinadas que sólo en los tugurios más infectos se puede llegar a imaginar. Ésta pareja nos hundió. Nos hicieron creer que un puercoespín rosa de metro ochenta, un panadero que parecía sacado de un laboratorio de cocaína, y un gordo peluche con gorro de paja (sacado de una plantación de algodón, el gorro, no el gordo) estarían a nuestro lado, ayudándonos. Haciendo que la vida fuera feliz, alegre y perfecta. Y resulta que en verdad, siempre estaban jugando con unos niños que no tenían casa y que no estaban escolarizados. Nos hicieron creer que un puercoespín de color rosa necesita ponerse un gorrito ridículo y un pijama que no se pondría ni mi abuelo para ir a dormir.
Y cuando nos lo creímos todo, vino Chema, se tiró a Espinete y nos dejó con un palmo de narices.

¿Por qué no salimos a la calle a protestar por ello? Mientras escribo esto, las calles tendrían que estar llenas de gente, los containers y los coches cruzados en medio del asfalto, ardiendo en una fogata onírica que llenarían los corazones y las almas de todos cuantos respiramos en éste mundo.
Tendríamos que colgar a los responsables de ello de las farolas, para que alumbraran la fiesta macabra que celebraríamos después. Y si los responsables están muertos, sus familias. Hijos, nietos, perros, gatos, canarios, tortugas, todos colgados de las farolas. Que se enteraran en yankeelandia lo que es celebrar una noche de todos los santos.
Tendríamos que asaltar los bancos, los grandes centros comerciales y las tiendas de chucherías. Las revueltas de París tendrían que parecer meras reuniones de boy-scouts al lado del levantamiento popular exigiendo un homenaje a Chema, nuestro panadero.


Pero no. Preferimos callar. No decir nada. No hacer nada. O peor aún. Preferimos perder el tiempo llenando las arterías de nuestras cívicas ciudades en manifestaciones en contra de la crisis. De que cada día tengamos menos y nos cueste más. En contra de que haya millones de parados.

Si es que, en realidad, ya no sabemos lo que de verdad importa.


Saludos.


PS: Visca lo puto gusiluz.
PPS: McDonald's és a la gastronomia el que Telefonica és a les comunicacions.

08 de febrer 2009

¡¡Fiesta!!

NDF (nota del fotógrafo): Sí, aunque parezca mentira, tiene ojos.




Dicen los expertos que una fiesta es un día en que se celebra alguna solemnidad nacional, y en el que están cerradas las oficinas y otros establecimientos públicos. Otros no tan expertos consideran que una fiesta es diversión o regocijo. Luego hay los dinosaurios (o los pingüinos como Fraga) que consideran que una fiesta es el Día (sí, con mayúsculas) que la Iglesia celebra con mayor solemnidad que otros.

Para mi, fiesta es irse con los amigos. A tomar algo. A comer. A beber. Y según ciertos mitos (y leyendas) urbanos, a ligar (y triunfar en ello). Hay veces que irse de fiesta es simplemente ir a comer. Con el comer, también hay el beber. De ligar nada, excepto una castaña considerable, pero simpática. Ir a tomar algo con los amigos es simplemente el preludio al ir a comer. Somos así de serios. Y constantes. Luego hay la opción de quedar ya más bien de noche, e ir a beber (la excusa es hablar de temas banales que indefectiblemente no interesan a nadie, cómo el fútbol, la política y las increíbles tetas de la rubia de enfrente).

Hoy me ha tocado la última opción. Pero sin tetas ni rubia, cosa que ya por principios es un problema. Los ingleses le llaman handicap. Aquí generalmente se le llama putada, porque somos más serios y decimos las cosas por su nombre. Pero la verdad, con el fútbol y la política nos hemos defendido. Gracias a los dioses que también hay el rugby, y nos hemos salvado (esos machotes...). Por poco, eso sí. Total, que he cenado y me he ido con un amigo de fiesta. Habíamos quedado con unas amigas del amigo. Yo, creyendo en el dicho (los amigos de mis amigos son mis amigos), he creído que tenía opciones de intercambiar fluidos corporales, y no, no me refiero a los escupitajos. Con las amigas, se entiende. Así que me he puesto mis mejores zapatos (sólo tengo un par), mis mejores pantalones (los que no estaban sucios) y mi mejor camisa (arrugada). Era un pincel. Y con ron (mucho, ni lo justo ni lo necesario, más bien lo indecentemente exagerado), era un pincel simpático y divertido. Todo lo contrario que en la vida real. Pero a quien le importa cuando lo que intentas es convertir esas risas en gemidos de pasión. Se miente. Se mata. Todos sea por follar el amor.
Al llegar me he encontrado que la amiga que me "tocaba" (la guapa -que tampoco- era para mi amigo, dile tonto), era una especie de camello dicharachero de metro ochenta (Torrebruno se habría columpiado entre sus piernas) con una espalda que no se la salta un piano (no, yo tampoco he visto nunca saltar a un piano). Cuando reía, las comisuras de los labios casi le llegaban a las orejas. Su nariz no era aguda. Directamente cortaba. Los ojos parecían dos puñaladas en un tomate. Verde. Llevaba un escote que dejaba entrever unos pechos cómo sandías de Chile. Bueno uno era de Chile. El otro, del Llobregat. Lo digo por la distancia que había entre uno y otro. Que eso no era un canal, era directamente el Atlántico (el océano, me refiero al océano, no al banco). Cuando se ha puesto a bailar salsa (o merengue, bachata o como se llame esa "música" machaconamente repetitiva), mi abuela lo habría echo mejor. Y eso que está muerta. Su risa era estridente y su humor (por una vez, vamos a ser políticamente correctos) estúpidamente idiota.

Todo eso, cualquiera lo habría visto en 5 minutos. Yo lo he visto en 30 segundos. Es el tiempo que he tardado en despertarme, girar la cabeza, mirar, vestirme y salir.




PS: Escrit, no revisat i no actualitzat a les 04:35.
PPS: Si no portes sabates, els taxis no acostumen a parar.

22 de gener 2009

La oscura y verdadera historia del tapete.

¿Alguien no recuerda el tapete de la abuela? Evidentemente, me refiero al de ganchillo. Ya en los albores del tiempo se consideraba un ¿objeto? pasado de moda. De facto, antes de que la primera abuela hiciera el primer tapete, ya estaba pasado de moda. El tapete clásico (posiblemente, el más pasado de moda), es de color blanco, y se utiliza para poner encima de una mesa o mesilla (o mesita). Por un motivo extraño, la gran mayoría de tapetes acostumbran a ser redondos. Será que, por otro motivo extraño, los tapetes redondos acostumbran a decorar (por decirlo de alguna manera) mesas, mesillas o mesitas redondas. Evidentemente, los hay cuadrados (me refiero a los tapetes, aunque también hay mesas, mesillas y mesitas cuadradas), pero éstos fueron una evolución de los clásicos (y primeros) tapetes redondos. Que luego podamos entrar a discutir si eso es una evolución o una devolución, es otra historia. Siguiendo la historia del tapete, vemos que los tapetes crecieron, y llegaron a suplantar las cortinas, y hasta a cubrir camas de matrimonio. De ahí, llegamos a que pasaron de ser un objeto en 2 dimensiones (planos, vaya), para conseguir la tercera dimensión. Ahí es donde hay el gran clímax en la evolución del tapete. Cuando pasan de cubrir (y adornar, dicen) mesas (y mesillas y mesitas) a cubrir teteras. Y cafeteras. Según los expertos, éste cambio hizo que la historia del tapete hiciera un giro tan brusco de orientación, que no podemos hablar de evolución, si no directamente, de holocausto. Similar al de los judíos, pero sin hornos crematorios. Conseguido esto, las abuelas, envalentonadas por su éxito (me refiero con los tapetes, no con los judíos), llegaron hasta a atacar los tiestos, en un alarde de locura mental transitoria. Con el tiempo, llegó la industrialización y las máquinas, con lo que las abuelas llegaron a crear verdaderos monopolios que hicieron temblar a más de un y de dos gobiernos. Según cuenta la leyenda, los servicios secretos norteamericanos tuvieron que actuar cuando se descubrió un intento de cubrir la Casa Blanca, el Capitolio y el monumento a Lincoln con tapetes. A partir de ese momento, la mafia que dominaba el monopolio tapetil empezó a declinar, al ser encerradas de por vida en la cárcel la mayoría de sus cabecillas. Huelga decir que las condenadas no estuvieron mucho tiempo en prisión. Y no porqué sus contactos consiguieran sacarlas de ahí, justamente.

Llegados a éste punto, los expertos consideran que gracias a esos sucesos una nueva hornada de abuelas más jóvenes tomó el poder tapetil, con ideas nuevas y revolucionarias. Uno de sus actos más aberrantes y conocidos fue tintar los tapetes de los más variados colores. Aún hay gente que se les pone la piel de gallina al recordarlo. Muchos otros no se les pone la piel de gallina, por el simple echo de que al ver por vez primera esa anomalía prefirieron saltarse la tapa de los sesos de un disparo, saltar desde el balcón y muchos más divertidos eventos que no hace falta numerar aquí.

Con el tiempo, el imperio tapetil, como hemos dicho, fue declinando. Hasta se llego a temer (o rezar) por su extinción. Pero es justamente por estos sucesos, que los investigadores (románticos ellos), decidieron hacer estudios sin cuartel sobre el objeto en cuestión. Sobre los citados estudios, ya hablaremos en otro capitulo debido a su extensa extensión.

Nadie sabe exactamente que induce a una abuela a estarse horas y horas gastando hilo, vista, paciencia y ganchillo. Solamente se sabe que, a cierta edad, el cuerpo, la mente, pide eso. Quiere eso. Es decir, de la misma forma que a los 16 años los adolescentes (masculinos en su mayoría, que si no de que sería un trauma) notan que todas las neuronas de su ser (sobretodo, ciertas neuronas de su ser egocéntrico y onanistamente principal) piden sexo, cuando se llega a cierta edad (ahí no está claro si es a partir de los 62, 67, 69 o 73 años), las abuelas necesitan hacer tapetes. Cómo un yonqui necesita su ración diaria de heroína (jaco para los amigos), las abuelas necesitan el hilo, la aguja de ganchillo y un objeto a cubrir. Cómo vemos, tanto los yonquis cómo las abuelas tienen dos puntos en común. La adicción y la aguja. De ahí que actuales estudios serios de extintas universidades hayan demostrado el alto índice de contagiadas por el virus del SIDA entre la población femenina de la tercera edad. También se ha demostrado que, debido al tiempo que se tarda en realizar los análisis, nunca se descubre que las abuelas mueren de esa enfermedad, ya que no llegan a ver dicho informe.

Y todo esto, amigos lectores, ¿por que lo cuento? Es fácil adivinarlo. Hoy, en un sólo día, he visto cómo la leyenda de que el imperio tapetil está extinto es una falacia. En dos sitios distintos, en dos lugares diferentes (y en una galaxia muy, muy lejana), he podido ver tapetes adornando a seres humanos. ¡Sí! Y (por una vez) no tenía un exceso de alucinógenos circulando por mis arterias y venas varías. Que me estoy quitando. Pero la verdad, ver a una mujer con un gorro de ganchillo (imaginen, amables lectores, una funda de ganchillo para un tiesto y denle una vuelta de 180º) con alegres motivos florales pasear por la calle, me ha echo plantear si ha sido buena decisión abandonar ciertas substancias. Lo que me ha reafirmado en que tengo que volver a la existencia psicotrópica ha sido la vista de un muchacho jamaicano (o al menos, enamorado de esa isla). Y no porque fuera negro o llevara rastas. Si no porque iba enfundado en una camiseta de baloncesto (con los colores de Jamaica) inmensa. Evidentemente, el problema no es llevar una camiseta de baloncesto que te llegue a las rodillas. El problema, es que esa camiseta, queridos y sufridos lectores... era de ganchillo.

Estas dos visiones me han tocado la fibra sensible. Han provocado que empezara a investigar el mundo tapetil. A desempolvar tapetes guardados en trastero y mirármelos desde otra perspectiva. A quemar toda foto de abuelas que encuentre, mientras entono el "Muerte al ganchillo, a la hoguera con él", famosa canción puesta de moda por Torquemada y remasterizada y actualizada por Torrebruno. A seguir las investigaciones no acabadas de las extintas universidades, esperando que los resultados me den la razón, y descubrir que, tal y cómo hizo Keyser Söze, el mejor truco que hizo el Diablo es hacer creer que no existía.

Así que, si un día de estos leen que he tenido un accidente y me he clavado la cuchilla de afeitar 23 veces, no se lo crean. Porque no me afeito, me depilo a la cera.

Saludos.

PS: Si durant més de tres anys li vas ficant el dit a l'ull a algú, normal és que després aquest algú et trenqui les rótules.
PPS: Antic proverbi jueu.

01 de setembre 2008

Botella de lejía reloaded.

Pues sí, no nos hemos (sí, en plural, tengo muchos egos) olvidado de los ansiosos lectores. Así que ahí van un par de frases más para que desgraciéis vuestra camiseta preferida, o para acabar de destrozar esa camiseta del colacao:

I love hipoteca. And the bank loves me.

Soy un Hombre Kleenex. Utilizame.

PS: Salta, balla, corre com si ningú et veiés. Com si fos l'últim dia de la teva vida.
PPS: Si ho fas de nit i farcit d'alcohol o substàncies psicotròpiques, possiblement ho serà.

14 d’abril 2008

Diga 33

Las Autoridades Sanitarias se quejan de que la gente va a urgencias por "tonterías" que podrían ser solucionadas por el CAP de turno. Las Autoridades Sanitarias deberían ir al oftalmólogo. Si no ven lo que pasa en los CAP, aquí dejo un pequeño aviso, para que vean... y no hagan nada.

El otro día fui al médico. Es decir, fui al especialista. Era mi segunda visita al mismo, pero fue la primera. Aunque parece raro, es así. Mi segunda visita fue la primera.
Pero vayamos por partes y empecemos por el principio...

A principios de septiembre me empezó a doler la muñeca derecha. Después de comentarios jocosos sobre cómo me podría haber echo algo en la muñeca (sin golpes ni similares) para que se me inflamara de esa forma, toda la gente consultada me dijo (casi con las mismas palabras) lo mismo:
- Ves al médico.
Y fui. Bueno, eso es un decir. Que ahora no va así. Primero llamas. Te pasas cómo 5 minutos esperando con una musiquita (supuestamente conocida) versionada por un borracho con un Casio (blanco). Luego te preguntan si es una urgencia. Y claro, cómo no me colgaba la mano, ni sangraba cómo un episodio de Dexter, dije que no. Pues ale, a esperar 1 semana y media. ¡Bien!

Llegó el día señalado y fui a ver al buen (¿?) doctor, que me dijo que eso era una tendinitis. Cuando le pregunté a que podía ser debida la tendinitis, se encogió de hombros. Ahí tus huevos. Voy porqué tengo una inflamación, y me dicen que tengo una inflamación de un tendón. Y para eso estudian medicina. Durante años. Y algunos, hasta se especializan.

Al cabo de una semana y media más, volvía a estar ahí. Con la misma tendinitis pero con anti-inflamatorios y relajantes musculares hasta las cejas. Y me dolía más. Le comenté sutilmente que quería que me viera un traumatólogo. Me receto más anti-inflamatorios y relajantes musculares... Y la visita para el especialista, el 30 de noviembre. Es decir, más de un mes y medio más tarde. Y yo, sin poder sostener ni un lápiz. Así que le devolví las recetas mientras le decía que mi estomago no esa nada del otro mundo, pero que me lo quiero mucho, oiga usted.

Me pasé ese mes y medio prácticamente sin hacer nada con la mano derecha. Ni gimnasio, ni escalada, ni natación ni... ni eso. Una tortura. Por no poder hacer eso, claro.

El 30 de noviembre fui al especialista. Después de esperarme 55 minutos en la consulta (total, al cabo de un mes y medio, ya no viene de ahí), el traumatólogo me dijo que necesitaba unas radiografías para poder saber el alcance del problema, a la par que también me hiciera una resonancia de la muñeca.
Para la resonancia, me llamaron el 9 de enero. Me la hice el 23.
Para las radiografías aún sigo esperando.

Pero cómo no quería esperar más, a finales de enero llamé para volver a quedar con el traumatólogo para que viera la resonancia. Supongo que ese día los dioses estaban de buenas o estarían en medio de una bacanal, porqué había quedado un visita libre para el día siguiente. Así que fui, con mi flamante resonancia. Y mi ipod, porqué ésta vez me lo vi venir y me pasé una hora y cuarto esperando. Total, que cuando al final entro para ver al especialista, en mi segunda visita... Resulta que es otro médico. Y cuando le digo que yo tengo hora con el dr. tal (ya ni me acuerdo cómo se llamaba), me dice que ese es él. Así que vete a saber con quien demonios hablé la primera vez. Lo mejor de todo, es que a él no pareció sorprenderle el echo de que de dos visitas con el mismo doctor, hubiera hablado con dos personas distintas. A lo mejor que es que se turnan, para no estresarse.

Aun mirándolo con recelo, le acerqué la resonancia. Se la miró, se miró el informe, me tocó (en términos médicos creo que ellos no tocan, ellos palpan) las muñecas y decidió que tenía líquido sinovial en el lugar incorrecto. Así que se me quedó mirando con pose profesional (no, no de ésa profesión), con la mirada de pez muerto y la boca medio boqueando, y me dijo:
- No hay problema, sigue haciendo tu vida normalmente. Si te vuelve a doler, te operamos y ya está.

Y así estoy. Haciendo mi vida normal, esperando a que mi muñeca decida petar otra vez para pasar por ese bonito teatro de los sueños que llaman quirófano.

Y la próxima vez que me pase algo, me voy directo de cabeza a urgencias, y sea lo que sea que tengo, me va a doler mucho. Me estaré muriendo. Porqué tengo claro que no me voy a pasar otra vez 5 meses esperando para que me digan que haga vida normal y así luego después poder destriparme.

Y que las Autoridades Sanitarias sigan llorando que la gente no va al CAPullo. De turno.

PS: Si els arbres no et deixen veure el bosc, crema'ls i ja hi podràs fer passar una autopista.
PPS: La vista no serà la mateixa, però el teu compte corrent, tampoc.

19 de març 2008

Hagamos números

Hoy en día, ver por internet páginas porno no es difícil. Prácticamente no hace falta ni quererlo. Lo difícil es no verlas, cómo quien dice.
Y quien más o quien menos, entre tanto link y banner, entre tanta "Lisa quiere invitarte a su (hot hot) lista del Messenger" y "Mira cómo María me ponía los cuernos", al final, ya sea por equivocación o por otros motivos, acabas entrando en alguna web erótico-festiva.
Y entonces es cuando tienes al alcance diferentes opciones a realizar.
La primera, es empezar a practicar ejercicios (con los pantalones bajados) en los que se refuerzan diferentes partes musculares de tu cuerpo. Es el recurso fácil, a la vez que es también un ejercicio de añoranza, recordando los viejos tiempos de revistas y baños.
La segunda opción es rezar a San Torrebruno para que en ese momento tu pareja no entre en la habitación, mientras no paras de clickear frenéticamente en todas las X que ves en las esquinas superiores, intentando bloquear el asalto de banners que inundan la pantalla. Indefectiblemente, acabas cerrando todas las pantallas del navegador, el gestor de correos, el solitario y el power point. Pero los banners siguen ahí.
La tercera opción es rara. Es mirar las caras de las chicas que salen en esas paginas. Y empiezas a mirar si están repetidas en las otras web. Y ves que, aunque unas cuantas están repetidas, la mayoría no.
Éste dato no es mío, apunto para los malpensados. Es un hecho científicamente comprobado.
Así que empiezas a calcular todas las paginas de ésta índole que hay en el mundo mundial. Y la de fotos y vídeos que contienen cada una de ellas. En total, el número de chicas que se dedican a ello es (para decirlo de una forma científica y políticamente correcta) francamente brutal. Hay muchas.
Y aquí es donde nos lo tenemos que plantear.
Hagamos números.
No conozco a nadie que conozca a ninguna chica que se dedique a ello. Podríamos creer lo que dijo en cierta ocasión Woody Allen al respecto, y pensar que en verdad son muñecas de plástico, que las sacan del armario, les hacen las fotos, las deshinchan y las vuelven a poner en el armario. Es una teoría científica que tiene la ventaja de que nunca se ha rebatido. Pero se le ven muchos peros. También podemos decir eso de que "es que todas las chicas que salen no son de aquí". Pues que alguien me diga de que país son, porque más que un país, debe de ser un plató pornográfico, y no sale en ningún atlas (comprobado) ni en ninguna agencia de viajes proponen nada al respecto (desgraciadamente comprobado). Pero ésta teoría falla debido a que también te encuentras con bastantes páginas "autóctonas", por lo que sí que hay chicas de aquí.
Hagamos números.
Si hay chicas de aquí, y se les ve la cara, algún día, por estadísticas, tendría que encontrarme con alguna. Si hay menos jugadores del Barça que chicas de web alegres, y he visto y me he encontrado jugadores del Barça, falla algo.
Hagamos números.
Todo hombre necesita conocer y entablar amistad con chicas así. La demostración de que a las mujeres si que les gusta el sexo, no les duele la cabeza cada sábado, y que hasta pueden querer más posturas que tu mismo. Mujeres que por gustar son capaces de operarse hasta parecer... pornstars. Que no sólo no dirán (con cara de sorpresa y asco) eso de "¿¡Que quieres hacer qué!?", sino que sonreirán con picardía, medio sacaran la lengua mientras entornan los ojos y dirán "Claro, hazme lo que quieras". Los hombres necesitamos éstas subidas de ego (que no de otra cosa) de vez en cuando. Mujeres depiladas de cuerpo entero, con pechos mayores que sus cabezas, y uñas recién sacadas de Elm Street. Y que al final, no hay boda, ni quieren amor eterno ni nada.
Hagamos números.
Que salgan las chicas de donde estén escondidas. Dejad que pongamos una pornstar en nuestra vida.

Así veremos que el sexo por el sexo, cansa. Que los cuerpos espectaculares cansan. Y estaremos listos para creer en el amor y cuerpos imperfectos bajo dieta. Volveremos al redil.
Haced números.

PS: A veure si recuperem el ritme...
PPS: Algú sap a quant va el quilo de pipes?


06 de març 2008

Botella de lejía...

Bueno, aquí tenemos un par de frases más para que la gente se las estampe con todo el mal gusto del mundo en sus camisetas preferidas.

Bailo cómo un gorrión ciego con las alas rotas

Soy un hacha (agárrame el mango)

25 de febrer 2008

Cualquier tiempo pasado fue mejor.

Leyendo otros blogs (sí, leo, y a veces hasta algo más que cómics y revistas para adultos con muchas fotos), me dio por escribir sobre ese concepto que tenemos de que antes era mejor. Ojo, que a lo mejor no fue por leer, si no que es el resultado de ver demasiadas veces el anuncio de Coca-Cola, con Mayra Gomez-Kemp y los guay, topeguay, etc. Esa sentida y (para que engañarnos) ñoña añoranza de que cuándo eramos jóvenes todo era mejor. O a lo mejor no era porqué eramos jóvenes, pero está claro que la época si que era mejor. No había tanta delincuencia. No te robaban tu último objeto tecnológico (en ese caso, un Casio calculadora) en plena calle a vista de todos. La gente sabía vestir, no cómo ahora. Los Privata brillaban en el cenit del buen gusto, al igual que los tejanos doblados (y nevados, o lavados a piedra). Los dibujos animados no eran violentos (Mazinger Z no lo era, claro que no). Los vídeo-juegos no enganchaban, ni te estabas horas y horas jugando (los futbolines y las máquinas con el PacMan y similares que te encontrabas en los bares no cuentan). Los programas de televisión no eran cosas complejas o producto del estado emocional inestable de los guionistas. Eran serios, responsables y con un nivel altamente educativo. ¿Quien no se relajaba mirando los programas de Lazarov? Y cómo eso, podría enumerar un sinfín más de referencias mitológicas (lo digo por el espacio-tiempo en que ocurrieron, básicamente en la misma época que Aquiles arrasaba Troya y alrededores) de nuestro pasado.

Pero pensando en ese pasado, empecé a pensar en mi pasado. Soy así de ególatra egocéntrico, supongo. Bueno, no lo supongo, pero siempre queda bien dejar un margen para la duda. E indirectamente, empecé a recapacitar e ir rememorando mis viejos tiempos (estilo flash back), a la vez que iba recordando cada vez sucesos más próximos a éste mismo momento en el que estoy.

Total, que empecé un via crucis particular interno, el cual algunos de los que me conocen lo habrán podido entrever (o no). De lo que me dí cuenta es que ésta agonía la empecé sin enterarme casi en el mismo momento que todo se empezó a doblar por donde no debía. Y que eso fue hace cómo unos dos años. Dos años en los que cosas que tenía claras se han vuelto oscuras. Gente que creía que estaban a mi lado no lo estaban, y al ritmo que va, ni lo estarán. Conceptos de la vida que se han ido a hacer gárgaras (con cristales). Amigos que se han ido (no, no estoy hablando de ese irse, es más literal, tranquilos que no ha muerto nadie) y da la impresión de que no volverán, por mucho que lo intente. Sensación de haberme dejado cosas por hacer. Unas por desidia, otras por desidia. Sueños (esto ya parece una película de esas romanticonas tontas y dulces) rotos. Ganas de largarse a una isla perdida del caribe, a vivir de la pesca. Ganas de pillar un petrolero y desaparecer. En definitiva, ganas de huir.

Cómo no he realizado ninguna carrera académica en la que incluyan a Freud y allegados, no puedo afirmar categóricamente que éste silencio blogístico que he tenido ha sido otra forma de manifestar que el fruto había madurado, pero lo tengo bastante coll avall.

Cómo también tengo bastante claro que realmente, cualquier tiempo pasado no fue mejor. Ya sea en mi juventud, cómo en los dos últimos años. Lo que tengo claro es que empiezo a ver la luz al final del túnel (no, no es una metáfora insinuando que me voy a cortar los conductos sanguíneos de las muñecas). Empiezo a tener ganas de vivir.
Ahora la luz está a mi lado, y me ilumina. Me siento bien. Me siento feliz.
Cuando voy con la moto, hasta me paro en los cebra para que los peatones pasen. Y no me los miro cómo si fueran el postre después de una buena cena.
Ahora la luz está a mi lado, y me ilumina. Me siento bien. Me siento feliz.
Voy con una sonrisa en la cara por todos sitios. Y eso que no fumo (ni tomo) substancias psicotrópicas.
Ahora la luz está a mi lado, y me ilumina. Me siento bien. Me siento feliz.
No sé si durará mucho o no. Si sólo serán unos días, semanas o meses.

Espero que más.
Mucho más.

PS: Crec que és la primera vegada que escric quelcom tan pròxim a mi.
PPS: Guardeu una còpia, no crec que torni a pasar.
PPPS: I no he fet cap referència a Torrebruno. O si?
PPPPS: I com no, felicitar a la nova mare que tenim entre nosaltres. Encara que estiguis a l'altre punta de món, els crits de la criatura per la nit arriben fins aquí. FLISITATS!

20 de setembre 2007

Amigo de mis amigos.

"Hola, soy Manolo y soy amigo de mis amigos".
Seguramente habréis oído, alguna vez y cambiando el nombre del sujeto, ésta frase. Y tiene miga. Y mucha. Por no decir muy mucha. La verdad, ¿nadie se ha planteado a veces la de cantidad de tonterías que llegamos a soltar por nuestras lindas cavidades bucales? Tomemos por ejemplo la expresión anteriormente citada. "Amigo de mis amigos". También puede ser "Amiga de mis amigas", "Amiga de mis amigos" o "Amigo de mis amigas". Pero la última no es verdad, es un momento transitorio entre que conoces a alguien del sexo opuesto (femenino, no nos engañemos) y que te lo quieres beneficiar (y no hablamos del bingo). Bueno como doy por hecho y en mi DNI lo pone, que soy del sexo masculino, y soy así de ególatra egocéntrico, tomaremos la frase "Amigo de mis amigos". Es una de las frases más tontas que se pueden llegar a pensar, expresar, escribir, oír o leer. Vamos por partes, majete.

Es una oración más que redundante, estúpida. Está claro que si tienes amigos, tu eres amigo de ellos. Porque sino, o ellos no son tus amigos, o tu no eres su amigo. Con lo que decir "Enemigo de mis amigos" sería digno de un cínico con ligeros toques sociópatas, o "Amigo de mis enemigos", que eso ya directamente lo dejamos para los masoquistas y similares. Total, que no vas a ser amigo de unas galletas ¿no? Bueno, en el caso de la galleta que en estos momentos está en el corredor de la muerte, esperando su día final (por inyección de leche desnatada caliente) acusada de intento de magnicidio (en este caso, peticidio, Bush no es que sea tan grande), para que negarlo, yo me declaro "Amigo de esa galleta". Sólo de esa. A las otras les metería bocados o las bañaría sádicamente en leche. A esa, un altar. Las cosas cómo son.

Otra frase para enmarcar sería "Las mujeres no saben aparcar". Que no es que no sepan, es que, según estudios de no me acuerdo que universidad americana, es que no pueden hacerlo mejor, y todo debido a la vista. Es decir, las mujeres tienen una visión concentrada, y en general ven mucho mejor. Los hombres, tienen una visión periférica, y por lo que se ve, el concepto espacio (en 3D, para entendernos) el hombre lo asimila mucho mejor. Cosas del principio de la evolución. Las mujeres se quedaban en las cuevas, con lo que su vista adquirió profundidad para poder controlar a los niños pequeños y cualquier objeto que estuviera ahí dentro. Los hombres no necesitaban profundidad para ver al maldito mamut que les quería empitonar el bazo. Pero necesitaban poder ver rápidamente a sus compañeros de cacería, algún que otro bicho que pasara por ahí, al mamut y a su madre. La que parió al puto mamut, quiero decir, no la del cazador. Esa estaba en la cueva. O muerta, que en esa época, la gente duraba 2 telediarios.

Y por último, una de las mejores frases que he oído nunca. Y cómo no, la oí en la calle. En una terraza de un Bar Manolo Tapas y Bocadillos, tres sujetos, con sus cervezas en la mesa. Ninguno de los tres tenía pinta de ser ejecutivos o de tener posibilidades de ganar el Nobel de Física. La verdad es que, más que clientes, parecían parte del decorado del bar. Ese tipo de personajillo que normalmente te encuentras en la barra de bar. Pero con este calor, estos energúmenos decidieron migrar a la terraza. Con esto que quiero decir: Primero, que son los típicos borrachillos de bar. Segundo, que son amateurs. Los profesionales, haga 45 grados a la sombra o -23, están en la barra. Básicamente porque la consumición en la terraza vale más. Y a lo tonto a lo tonto, te quedas sin el carajillo de anís de la mañana, y eso si que no. La otra razón por la que se quedan en la barra es que así siempre tienen a mano a Manolo (el del bar, no el amigo de sus amigos aunque a veces puede ser el mismo) para pedirle cambio para tabaco (sí, además de beber, fuman), otra cerveza (si pido otra cerveza más, si pido otra cerveza...) o simplemente, para analizar la actualidad de forma vehemente y furibunda.
Pues total, que mientras pasaba por ahí delante, elucubrando cómo agujerear a balazos a cierta persona y que pareciera un accidente, oí que una voz carrasposa dijo: "El único problema que tuvo Santiago fue matarse con la moto." Que hasta me paré y me giré a mirar a quien había dicho tamaña verdad. Casi estuve a punto de mirarlo, levantar el dedo pulgar de forma afirmativa, y mientras movía la cabeza de arriba a abajo, decirle: "Tu si que sabes de la vida, campeón." Pero me abstuve de hacerlo. Me abstuve porqué ya no soy el que era, he perdido esa mala leche y esa mirada. Supongo que la edad y otras cosas (sobretodo las otras cosas), te calman. También me abstuve porqué uno de ellos parecía un armario empotrado de tres cuerpos. Y vale que hago deporte regularmente y la escalada ya no tiene secretos para mi (las piedras me hablan, pero eso es otra historia), pero tampoco era plan de mostrar mi cuerpo petit suisse y que me lo convirtieran en yoghurt griego. Pero dejemos eso y volvamos a la frase. ¿Cómo alguien puede llegar a decir semejante burrada y no ver la solemne tontería que ha soltado? Que a ver, que sólo faltaría que el problema de Santiago no es que se matara, si no que durante el proceso (salir disparado de la moto- estamparse- convertirse en mermelada) se rompiera una uña. O peor aún. Que alguno de sus hijos cateara matemáticas (si, esa asignatura que nadie sabe para que sirve en la vida real). O que su mujer tuviera la discografía completa de Torrebruno, y la pusiera a todas horas. Entonces, lo de Santiago no habría sido un problema. Habría sido su salvación.

Así que por favor, cuando hablemos, hagamos un ejercicio mental y, antes de vocalizar y expresar nuestras ideas, pensemos. Sé que cuesta. Yo mismo estoy en este proceso. Desde que nací. Y aún no lo he conseguido. Pero lo importante no es el destino sino el camino, dicen. Así que ya sabéis, pensad en el camino. Pensad en las baldosas amarillas. Pensad en el maldito gato que sonríe. Y sobretodo nunca, nunca, nunca, crucéis el espejo.

Todo se ve al revés.

PS: A qui no li porta records? O com destrossar una cançó kumba y sortir victoriós.
PPS: Exterminem els maleïts insectes!

12 de setembre 2007

Botella de lejía para la señora

Cómo dirían en la feria, venga y compre un boleto. Hay premios para todos. Desde peluches a motos tamaño Torrebruno para que el niño y la niña circulen por el parque. Desde cadenas de música a muñecas repollo. Y todo esto, por un boleto. Y si compra 4, le regalamos una botella de lejía y una frase para que estampe en su camiseta preferida. O en la que odie más.

Si esto fuera una feria, este post lo habría "vendido" así. Pero cómo (a pesar de los pesares) no es una feria, sino un manicomio, nos quedamos sin botella de lejía pero con un post mucho (pero mucho, donde iremos a parar) más serio. Y así de paso, podré explayarme en el sentido de las frases en las camisetas. Las frases son mías. Sé que no es motivo de honda satisfacción ni de orgullo patrio. Pero cada uno es cómo y tiene que ver donde están sus límites. En mi caso, en la pared de enfrente. Aunque a veces, mucho más cerca.

Me explicaré, y de paso la gente podrá entender (o no) este post: Desde hace años, ya sea solo o acompañado, que voy practicando con la idea de "frases para camisetas". Algunas, al pensarlas con amigos, son demasiado personales para que la gente que no está en "el núcleo de las burradas" las entienda. Francamente, algunas ni yo las entiendo. Otras, si no eres catalán, son de difícil traducción y/o explicación. Algunas están pensadas desde el sarcasmo. Algunas desde la diversión más pura y tonta. Otras están pensadas desde la locura juvenil (si, eso que hace tantos años que ya no padecemos), pero con la serenidad y el saber estar (...) que nos confiere la edad. Esta última frase puede parecer pedante, pero no nos engañemos: Es pedante.

Total, que he ido recogiendo mentalmente, desde hace vete a saber tú cuanto tiempo, frases. En principio me las iba aprendiendo de memoria, para algún día, poderlas plasmar en diferentes camisetas. Pero ahora que ya he entrado por fin en el maravilloso mundo Linux y del software libre, me he dicho: "¿Si hay gente que cuelga el código del Blu-Ray (45 5F E1 04 22 CA 29 C4 93 3F 95 05 2B 79 2A B2) para uso y disfrute de todos, porqué no puedo dar yo las frases (para uso y disfrute de... alguien)?"

Así que está decidido, de vez en cuando, colgaré alguna frase. Alguna más cutre, alguna más tonta, pero todas pensadas, criadas y mimadas desde la más absurdidad mental que soy capaz de realizar. Y en eso de ser absurdo y estúpido, soy un hacha.

Eso si, si alguien (con menos neuronas que yo, que sólo tengo una) decide hacerse una camiseta con alguna de estas frases, que al menos tenga la decencia de decírmelo (y si me puede enviar una foto con la camiseta puesta, mejor que reiremos más).

Y para muestra, ahí va un botón para que el personal se haga una idea de lo que se le avecina...

Botella de lejía para la señora.
Born to be nyicris
No et prenguis la vida seriosament, ella no ho farà mai amb tu
Be Tux, My Friend

PS: Si no saps la diferència entre l'aparell reproductor masculí i una cadira, vigila on t'asseus.

07 d’agost 2007

De Moscú a Tegucigalpa en patinete

Si es que ya lo decían los chinos, allá por los albores del tiempo: Si quieres arroz Catalina, busca algo con que acompañarlo.

Y el mundillo de los viajes, como la gastronomía, tiene eso. Un plato puede ser muy bueno, pero si lo acompañas de algo, puede llegar a ser excelente. Sólo hace falta ver como Ferrán Adriá acompaña su famosa deconstrucción de tortilla con huevos y patatas. Y los viajes, más de lo mismo. Puedes viajar sólo en plan mochila, con tu samsonite último modelo o con un juego de maletas de piel de cualquier animal en vías de extinción. El viaje en sí puede llegar a ser genial. Puedes tener experiencias alucinantes, conocer a gente pura que te descubrirá una nueva forma de entender la vida (pero que curiosamente, esa misma gente es la que quiere huir de esa vida), tener tiempo para escucharte a ti mismo, entenderte y volver con el machete en la mano.

Pero acompañado tiene mucha más miga. Quien te acompaña es esa persona de confianza, con el que quieres compartir la experiencia del viaje, ya sea en avión o en pastillas, con el que, en los tiempos muertos esperando ese avión (cortesía de Iberia o similares tufos), ese autocar, ese tren, hablarás, jugarás a cartas o simplemente leerás un libro mientras él se lee otro. Te acompañas de alguien para que, en el fondo, te haga compañía. A parte de que tu acompañante te puede ir a buscar un medicamento de urgencias cuando pillas la diarrea, te lleve la mochila cuando te hagas daño y otras menudencias por el estilo, realmente tu acompañante vale su peso en oro después de volver del fantástico viaje. Porque vamos a ser sinceros: ¿quien, cuando llega de un viaje, no tiene ganas de contar su maravilloso viaje? Algunos, hasta lo cuentan en blogs y webs similares de mal gusto. Así que tu haces lo mismo, y sin discriminación alguna, a discreción total, le cuentas las mil aventuras al primer desventurado que se cruza en tu camino. No importa que tenga prisa, se esté quemando con el café o que sea mudo. Mientras tenga pabellones auditivos operativos, no hay ningún problema: es tu víctima propiciatoria. Pero al cabo de un tiempo, cuando las navidades ya se huelen en el ambiente, y las luces iluminan la ciudad como un gigantesco árbol de navidad (este año no creo que nadie se atreva, tal y cómo está Fecsa), ya nadie quiere oír por enésima vez cómo saltaste ese río, con la lluvia azotando tu rostro, la mochila pesando 30 kilos a la espalda, la catarata esperando su ración de carne humana...

Entonces es cuando tienes el recurso del Acompañante. Que en esas fechas ya no es Acompañante, claro está. Pero para no liar al distinguido lector (si, en singular), le seguiremos llamando "Acompañante". Si Keanu "stick" Reeves era el "Elegido" en Matrix, no veo porque el "Acompañante" no puede ser en mayúsculas.

Cómo decíamos (si, en plural), al cabo del tiempo del viaje, siempre nos quedará ese último recurso. Hablar con la persona que te acompañó. Que vivió contigo divertidas y fantásticas anécdotas que, desengañémonos, al resto de los mortales no les hace ni pizca de gracia, por mucho que tengas la labia de Torrebruno y les sobornes con mantequilla y sopa de pollo.

Y cuando lo veas, empezarás con ese tan manido e insufrible "Recuerdas cuando...?" y volverás a sentir la lluvia azotando tu rostro porque le diste tu gorra porqué él la perdió y no recuerda donde, volverás a oír la cascada rugiendo reclamando comida al intentar saltar por donde antes estaba un puente que él tiro al pasar primero, volverás a correr por calles de una ciudad desconocida buscando una farmacia de guardia porque él tenía diarrea por haberse ido a la cama con una desconocida que sabia menos de higiene que Putin, volverás a llevarle las maletas, la mochila, la samsonite y los malditos regalos para toda la familia porque a él le dolía un oído, volverás a perder ese autobús que pasa cada 4 horas porque él estaba comprando tabaco, volverás a vivir todo ese montón de entrañables experiencias que te hicieron jurar, tal y cómo llegaste a casa, que esa era la última vez que ibas con el Acompañante.

PS: Una dama me ha pedido que la ayude para subir en un ranking de webs. Ya sé que está en los links, pero se vé que no le cuenta para el combate de puntos... Buena suerte ;)

07 de juliol 2007

The Revenge of SodomiteMan (IV)

Marcos Pecinejo García está cansado. Durante el día tiene que disimular pasando por un administrativo vulgar y corriente, que no fuma y que sólo bebe un café al día, a la hora de desayuno. Sus compañeros siguen viendo en él el hombre pausado que hace su trabajo en silencio, que hace sus horas sin espavientos y que no alza nunca la voz para nada.

Pero SodomiteMan está rabioso. Enfadado, su rabia crece segundo a segundo, minuto a minuto. Está harto de la Asociación de SuperHéroes. Teóricamente, ese sindicato se fundó en su momento para defender los derechos laborales de sus miembros. Pero como la mayoría de los sindicatos, se ha burocratizado y ya no sirve para casi nada. Se tenía que hacer una manifestación; los superhéroes están cansados de trabajar por las noches, jugarse el pescuezo, tener que pagar facturas increíbles del gimnasio (para ser un buen superhéroe se tiene que estar en muy buena forma), pagar precios astronómicos por los trajes, los cuales sólo los hace una empresa que, sabedora del monopolio que tiene entre manos les cobra cuatro o cinco veces más de lo que les cobrarían en un restaurante chino (no por la comida, claro está, si no por las tricotosas que todo restaurante chino que se precie tiene en el sótano). Además ninguna mutua los acepta por el riesgo que comporta esta profesión, con lo que, si no se es un millonario como Bruce Wayne, tienes todos los números para acabar en la Seguridad Social cuando te lesionas, problema añadido a que no te puedes presentar en urgencias vestido con el traje de faena, con lo que implica tener a casa, cambiarte de ropa... Y luego en urgencias contar algo verosímil. Pero cuando la asociación iba a anunciar la manifestación, salieron los primeros problemas: ¿Se tenía que ir vestido de superhéroe? Por que estaba claro que vestidos de civil no se podía, a no ser que fueran con pasamontañas, pero en pleno verano, a 35 grados a la sombra, a ver quien era el guapo que se lo ponía. Pero claro, la mayoría trabajaban en oficinas, cadenas de radio... ¿que excusa pedían en el trabajo para no ir y poderse presentar en la manifestación? ¿Y si la gente empezaba a sumar dos más dos? ¿Sumarían cuatro? ¿O sumarían cinco? Y si sumaban cinco, ¿aún partiendo de una base incorrecta podrían adivinar la verdad? Cuando aún estaban en estas disquisiciones, un representante del gobierno llegó, e hizo un petit comité con la junta. Total, que en bien de la seguridad pública, en bien de los ciudadanos y posibles víctimas, la manifestación y la huelga posterior que se había de hacer durante una semana cómo mínimo se canceló.

Y SodomiteMan no está dispuesto a esta bajada de pantalones. Ya se ganó la fama de radical cuando el problema de la unificación de uniformes, así que esta vez se ha callado. Pero su venganza, cómo la de Anakin y Palpatine, está planeada. Ha decidido hacer huelga a su manera. A la japonesa. Pero no en horas del turno que le toca hacer. Ni tampoco en el número de delincuentes que está dispuesto a detener. Sino en la manera en que los va a detener. Se acabó lo de acatar la normativa de la asociación, se acabó lo de preservar los derechos humanos de los maleantes.

A partir de hoy, se van a enterar por que le llaman SodomiteMan.
Para los criminales, la hora del terror ha llegado.

PS: Si els arbres no et deixen veure el bosc, perquè els cotxes si et deixen veure les retencions?

04 de juliol 2007

Cambio Exchange Valuta

¿Nadie ha pensado en el porqué del cambio? Y no me refiero a eso del cambio climático, precisamente. Me refiero al cambio monetario. Es decir, a las monedas que te dan cuando te devuelven dinero por algo que pagas. Analicemos el concepto. A modo de ejemplo, imaginemos que estamos en un bar, pedimos una cortado (o un café, o un té, o una cerveza, lo que sea) y en el momento de pagar, pagamos con un billete de diez euros. Nos podemos encontrar con diferentes opciones:

- La primera opción es que cueste 5 euros. Nos devuelven un billete de 5 euros y en paz.
- La segunda opción es que cueste 1 euro. Nos devuelven un billete de 5 euros y 4 euros en monedas.
- La tercera opción es que el camarero sea tan alto como Torrebruno, y que nos devuelva el cambio tirándolo como si jugara a basket. Para nuestro estudio, esta opción la descartaremos por rara, incongruente, estúpidamente difícil de analizar y con pocas ganas para ello.

Analicemos científicamente, con claridad meridiana (y diagonal), las dos opciones restantes.

La primera opción es clara: Eso no es un cambio. Es una puñalada trapera. Lo único que podemos sacar en claro es el nombre del bar, su dirección, avisar a los amigos y colgar esos datos en internet para que nadie ponga un pie ahí dentro. Cómo medida opcional, ese mismo bar se puede recomendar a gente que caiga mal y similares (gente a la que se le guarde rencor, a la que se ha jurado venganza de sangre... lo normal, vaya).

La segunda opción es el quit de la cuestión. Que te devuelvan billetes y monedas. Si nos devuelven solo billetes, un cambio "justo", tenemos preparada la cartera en una mano, nos dan los billetes en la otra, ponemos los billetes en la cartera y ya está. Sencillo. Práctico. Cómodo. Si te devuelven sólo monedas, normalmente ya lo ves a venir, con lo que la cartera está en el bolsillo del pantalón. Te dan el cambió, te pones las monedas en el bolsillo y ya está. Sencillo. Práctico. Cómodo. La última opción, "la madre de todos los cambios" es la que da problemas de concepto y realización. Y todo básicamente, por los camareros. Imaginemos la escena. Mano izquierda, la cartera. Mano derecha extendida, la palma hacia arriba. Y nos dan el cambio. Indefectiblemente, siempre nos darán el billete y las monedas arriba. Y ya empieza el show. No se pueden guardar las monedas en el bolsillo teniendo un billete debajo de ellas. Resbalan al girar la mano. O se arruga el billete al cerrar el puño y se pone todo el puño en el bolsillo (para luego sacar el billete una vez abierta la mano dentro del bolsillo), o no hay nada que hacer. No es cómodo. La otra opción es ponerse la cartera en el bolsillo, coger las monedas, ponerlas en el bolsillo, volver a coger la cartera y poner el billete en ella. Engorroso. Una variante de esta opción es dejar la cartera en la barra, pero nos la jugamos a que vuele. Y no por el viento, precisamente.

Y de todo esto es de donde surge la cuestión que mantiene ocupadas las mentes más brillantes del mundo mundial y parte del extranjero. ¿Porque los camareros devuelven el cambio así? ¿Por que no dan primero las monedas y los billetes encima? La excusa oficial del Colegio Oficial de Camareros es que debido al viento, si se pone los billetes encima, pueden volar. ¿Pero quien ha visto un bar donde haya viento? Exceptuando los bares de alta montaña y sin ventanas, claro está. Si hasta cuando tienen aire acondicionado ni se nota. Los mas antiguos tienen esos ventiladores de aspa en el techo, que van a 5 vueltas por minuto y lo único que hacen es marear el humo del tabaco. Y eso si el humo se queda quieto, claro.

Todo esto, es lo que hace que aún sea más escalofriante el siguiente ejercicio. Intenten hablar con voz ronca, gutural. Digan "Cambio". Ahora prueben con "Exchange". Finalmente, haganlo con "Valuta". Irremediablemente, con la tercera palabra, suena mucho más agresivo. ¿No les recuerda un insulto goa'uld?

PS: Si no saps quines diferències hi ha entre un aparell reproductor masculí i una cadira, vigila on t'asseus.

20 de juny 2007

La Carpeta

Dicen que si las mujeres son de Venus, los hombres son de Marte. Es una teoría curiosa para remarcar las diferencias existenciales, de comportamiento y de ser entre los dos grandes especímenes que se están cargando este planeta. Para quien crea en el alineamiento de los planetas puede ser una teoría válida. Yo sinceramente, me baso más en mis experiencias. Que si bien no todas son malas (mis experiencias), poco le faltan.

Para los que no creen en astros influenciadores, ni en orígenes espaciales, hay muchas más teorías.

Muchos (y algunas) piensan sencillamente que "todas son unas putas". A lo mejor es cierto.
Muchas (y algunos) piensan directamente que "que todos somos iguales (de cabrones)". Eso a lo mejor también es cierto.

Después, los hay que se basan en el raciocinio. Analizan el comportamiento de la sociedad desde que la humanidad vivía en cuevas, para demostrar que todo viene de la (de)evolución. Unos conseguíamos lo que queríamos a base de utilizar la fuerza bruta, que para algo somos físicamente más fuertes. Las otras lo conseguían sutilmente, a base de ingenio, para que no les dieran una somanta de palos. Y desde entonces, las cosas no cambiaron, la forma de ser de los hombres y mujeres se quedó marcado por eso, y genéticamente nos marcó neuronalmente. Y así seguimos. Siendo distintos. Unos directos, otras sutiles. Y todos y todas lo queremos. Lo que sea.

Yo cómo decía, desde siempre he visto que eramos distintos. No tuve que pensar en astros, ni en putas, ni en cabrones ni en la evolución de la sociedad. Directamente, me fije en la carpeta. Que no tiene nada que ver con la hija de la carpa. No miro entrañas de peces ni nada similar. Sencillamente, ya a cierta edad me fijé en ese útil de escritorio, de mesa, pupitre o estudio que consiste en una pieza rectangular, generalmente de cartón o plástico, que, doblada por la mitad y atada con cintas, gomas o cualquier otro medio, sirve para guardar o clasificar papeles, dibujos o documentos.

La teoría es fácil. Sólo hace falta ir a un instituto y, en vez de dar rienda suelta a los instintos más primarios y desabrocharte la gabardina con una piruleta en la mano, fijarte en cómo cogen la carpeta los chicos y las chicas.

Los chicos no cogen la carpeta. La llevan colgando (cómo otras cosas en esta vida) en el brazo, casi casi estirado, tocando la cadera. Este afinidad es la que hace que luego las carteras y los portátiles sean tan fáciles de llevar. La anatomía masculina está pensada para llevar algo en la mano. De jóvenes, en público podemos llevar la carpeta. O fumar. O una novia, pero pesa mas.

Y llegamos a las chicas. Las chicas no llevan la carpeta. Ni la cogen. La abrazan. Prácticamente la abrazan como un peluche. La diferencia entre un peluche y una carpeta es significativa, con lo que ya en su momento deduje que las chicas también tenían clara tal diferencia. Así que me puse a pensar. ¿Porque las chicas abrazan la carpeta? La primera teoría (y rápida, me salió antes de acabar de hacerme la pregunta) eran los pechos. Es decir, estamos en ese momento de la vida (o más bien dicho, ellas están en ese momento de la vida) en que los cambios hormonales hacen que los pectorales femeninos empiecen a desarrollarse hasta conseguir esa forma tan preciada por los chicos. Preciada para encontrar en ellas, no en ellos mismos, claro. Es decir, las chicas empiezan a tener pechos (no es que no los tuvieran antes, pero no se les notaban) desarrollados, les da vergüenza y por ello se los tapan con la carpeta. Esta teoría me valió un rato. Luego me di cuenta que tanto las chicas consideradas campeonas de natación cómo las más buscadas (y no por su simpatía, precisamente) abrazaban la carpeta. Hoy en día, en que las chicas ya se visten con escotes y marcando las glandulas mamarias, el tanga y demás como unas posesas, la teoría aún tiene menos cabida y verosimilitud.

Entonces, me fijé en la marimacho. La marimacho era la chica que jugaba a fútbol con los chicos. Y ese apelativo tan cariñoso, por extraño que sea, no se lo pusimos nosotros. Se lo pusieron ellas. Las chicas que no jugaban a fútbol. No sé si por envidia por no saber chutar un balón sin que pareciera que se les iba a descoyuntar la pierna, o porque estaba en contacto más o menos físico con los chicos. Cómo en esa época los chicos aún éramos niños, no creo que fuera por lo segundo. Y francamente, la primera opción tampoco le doy mucha credibilidad. Así que creo que más bien fue porque lo consideraron una traición a la raza. Bueno, a lo que íbamos. a la marimacho no la recuerdo nunca llevar la carpeta abrazada. Así que a lo mejor las chicas tenían razón, y la marimacho era eso. Marimacho. ¿Tendría la marimacho en su genética genes masculinos? La verdad es que la última vez que la vi, escupía en el suelo y utilizaba un vocabulario que marineros y patibularios se habrían sonrojado. Así que a lo mejor si que tenía algo de masculino.

De los gays no voy a hablar, porque que yo recuerde (o me fijara) no teníamos ninguno en clase. Claro que en esa época yo no me fijaba en los chicos. Ahora tampoco. Tampoco me extrañaría nada que ahora resultara que la mitad fueran gays. Que en esa época no eran gays, eran maricones, aclaremos. Claro que si yo fuera gay, en esa época tampoco habría salido del armario. Más bien, me hubiera enterrado en el fondo del armario, debajo de la montaña de privatas.

Total, que ya desde jóvenes, la carpeta es la que nos marcaba. Ella es la que nos hacía diferentes. No sólo en la forma de llevarla, si no en la forma de decorarla. Las chicas ponían las fotos de los Rick Astley de turno, estrellitas, y cosas así. Los chicos normalmente ponían banderas, escudos de fútbol, y algún valiente, hasta fotos sacadas del Lib o de alguna otra revista científica similar. Lo que si que teníamos en común es que ni ellas ni nosotros pegábamos fotos de Torrebruno. Así que en el fondo, no somos tan distintos.

¿Y eso ya es un principio, o no?

P.S: Still Crazy.

15 de juny 2007

bisti bois

Ayer noche, con un dolor de cabeza brutal, decidí que esta noche me iba al Sonar a ver a los Bisti bois. Así, sin más. Sólo. Sólo no porque quiera, sino porque no se me ocurre nadie con quien ir. Sé que es caro. Y sé que está en la otra punta de la ciudad. Pero me da igual. Si me tengo que arruinar, al menos que sea con clase. Me voy a estrenar con los bisti bois. Claro que ellos también se van a estrenar en Barcelona. Total, nos vamos a estrenar mutuamente. Y a mi eso me da morbillo. Así que , o voy ahora o la próxima vez me podré sacar la entrada más barata con la tarjeta rosa.

Cómo diría el artista: "Me merezco un homenaje". Así que me voy a la guerra. Bienvenida sea mi vieja amiga roja en la vida. Preparad las armas. He vuelto.

24 de maig 2007

Catatónico

Debido a problemas personales que me han dejado en un estado catatónico profundo, no voy a escribir hasta nueva orden, o hasta que tenga ganas.

PS: Qué bonica és la pel·lícula Casablanca...