15 de setembre 2006

The Last Emperor. Part I

Fumanchú sale de su habitación, con el traje de seda (seda china claro, traída expresamente por Armani), se mira en uno de los espejos del pasillo (le encantan los espejos, por las noches suele hacer poses y practicar subidas de ceja, movimientos intimidatorios con las uñas...), y ve que le faltaba el gorrito. Rápidamente se va al probador de gorritos que tiene y coge uno. Está perfecto. Traje amarillo con gorro negro. Ideal para ir a esperar en la sala imperial a su biznieto. Así se veran después de tantos años y lo verá en plena majestad, en pleno uso del poder imperial que sólo él, Fumanchú, puede ostentar, tener y controlar.

Con paso grave pero ligero, entra en la sala imperial. Está impecable. El oro reluce. Las sedas brillan a la luz de las velas. Las máscaras (originales de todas las dinastías imperiales chinas) parece que le rindan pleitesía. Se sienta en el trono, magníficamente gravado, y deja reposar sus brazos...

Al cabo de un rato, las puertas del fondo se abren lentamente, silenciosamente. Los guardias van entrando, al trote cochinero, hasta formar un pasillo entre las escalinatas del trono y la puerta. El emperador inmortal sonríe.

Uno de los secretarios entra, y con la cabeza gacha y las manos juntas, se acerca silenciosamente hasta el primer escalón.

.- Habla.

.- Honolable Fumanchú, me acaban de llamal pala decilme que...

.- ¿Cuantos años tienes?

.- Que?

.- No creo que sea una pregunta dificil de entender... ¿Cuantos años tienes?

.- Cualenta y cuatlo, mi honolable señol.

Fumanchú suspira. Cuarenta y cuatro años y aún no sabe pronunciar la maldita R.

.- Es igual, sigue.

.- Honolable Fumanchú, me acaban de llamal pala decilme que Cho-Li So ya ha recogido...

.- ¡Te pillé! ¡Sabía que sólo lo hacéis para molestarme!

.- ¿Peldón honolable empeladol?

.- Has dicho Recogido, con R.

.- Miselicoldia, honolable empeladol, no se lía de mi. Sabe que los chinos moltales no sabemos decil la L.

.- ¿Misericordia? ¡Pero si has pronunciado la R!

.- No, no lo he hecho, honolable señol.

.- Si que lo has echo.

.- No, no mi señol.

.- Si, si que lo has hecho, has dicho Recogido. RRRecogido. RRRRRe-co-gi-do.

.- Mi señol, pol favol, no se bule usted de mi, he dicho lecogido. Lecogido. Le-co-gi-do.

.- ¿Que no me bule? ¿Se puede saber qué demonios es bule?

.- Mi señol empeladol, ya sabe usted que es bulal...

.- ¡No, no sé que maldita palabra es bulal porque no hay ningún dios que la haya pronunciado nunca!

.- Cómo que no, mi honolable señol, clalo que la plonuncian, y más a menudo de lo que la gente clee.

.- ¿¡Pero qué es bulal!?

.- Pues mi honolable empeladol, bulal es el acto del legocijeo y del...

.- ¿Legoci...? Es igual. Dejalo ya. Acaba tu informe.

.- Pues cómo le decía, mi honolable empeladol, me han infolmado de que su excelso ayudante Cho-Li So ya ha Lecogido a su honolable biznieto en el aelopuelto y ya vienen hacía el Palacio Impelial.

.- Está bien. Márchate.

.- Si honolable señol. Sólo una cosa más, mi señol, es un honol pala todos nosotlos que su honolable biznieto vuelva a estal aquí después de tantos años.


Dicho esto, el secretario, aún sin levantar la cabeza ni separar las manos, se marcha andando de espaldas, hasta llegar a las magnificas puertas de bronce que, una vez cruzadas, se cierran en medio del silencio más absoluto.

Fumanchú ya no sabe que pensar... Por un lado, la noticia de la llegada de su biznieto le alegra y le reconforta. Por otro lado, que sus criados, sirvientes, trabajadores y soldados no sepan pronunciar la R le preocupa... ¿Lo hacen expresamente para reírse de él a sus expensas? ¿Se juntan luego en la taberna y ríen de su cara cuando le hablan así? ¿O sencillamente son idiotas congénitos?

En ese momento, unos tambores empiezan a resonar, y a continuación, unas trompetas empiezan a tocar la marcha imperial. Fumanchú olvida sus disquisiciones, se yergue en el trono y observa cómo las puertas se empiezan a abrir para dejar paso al chambelán de la corte, el cuál, hace picar su bastón en el suelo y a continuación, con voz profunda pronuncia las palabras que el emperador tanto anhela:

.- ¡Majestad Impelial, el excelso Genelal Hal-Tu Dituh!

Una figura se empieza a mostrar entre las sombras de la puerta, se para al lado del chambelán y le dice en voz baja:

.- Har-Tu Dituh. HaR, con R.

.- Pues eso es lo que he dicho, mi genelal.

El general mira al techo y suspira... A continuación mira hacía el fondo de la sala imperial, sonríe orgullosamente y pisa el mármol...

14 de setembre 2006

AdSense, Mr. Google y otras majaderías.

Cómo habréis podido observar, ahora en este, este... esto hay un anuncio de Google. Y os preguntareis: Para que? Pues a ver, vamos a contarlo, que si mi paranoia resulta, podemos reír un rato. Según el sr. Google, van a poner anuncios que hagan referencia a la web. Vale que teóricamente me pagan por tener esto, pero sólo es factible si en total hacemos un numero determinado de clicks (y sin pasarse de estarse horas pegado delante de la pagina dándole sin parar), entonces, y sólo entonces me pagarían. Mientras no me vengan a pegar en casa, a mi plim.

Bueno, pues eso. Que teóricamente van a salir anuncios relacionados con la web... A ver si es verdad y salen links sobre sodomía china, la lástima es que no haga búsquedas relacionadas con los comentarios de los posts, entonces, esto podría ser un mar de lagrimas... de risa.

Y eso que parece que vayan en serio, esto es un extracto del email que he recibido:

"Esperamos poder revisar su sitio para que pueda empezar a
mostrar anuncios Google orientados cuanto antes."

En serio que tienen a alguien revisando sitios?
Dios, ese curro debe de ser insufrible, inpagable e idiota...

06 de setembre 2006

The Hour of Fumanchu.

Fumanchú, se alisa el largo bigote con sus afiladas uñas. Sus parpados se entrecierran, mientras mira al estúpido de Cho-Li So que tiene por ayudante. ¡Qué difícil era encontrar ayudantes competentes hoy en día! Apoya su barbilla en su mano y mira al techo. Ya no habían ayudantes cómo los de antes. Ni espías. Por no haber, no había ni contrincantes cómo Dios manda. ¿Dónde estaban los Nayland Smith actuales? ¿Es que este podrido mundo occidental sólo sabía hacer personajillos vulgares cómo baluartes mundiales? Vuelve a mirarse a su ayudante. Vuelve a mirar al techo. Definitivamente, el mundo asiático tampoco se podía enorgullecer de mucho... ¿Cómo una persona, con estudios en las mejores universidades, que había estado con los mejores maestros ancianos, que había estudiado desde pequeño con él mismo, el gran, único e incomparable Fumanchú, tenía que acabar todas sus frases con coletilla? Y no una coletilla cualquiera, no... “Pim Pam Pum, bocadillo de atún”.

¡Por todos los dioses, incluidos los paganos! ¿Para eso se había ocultado durante años, haciendo ver al mundo que había muerto? Durante decenios escondido, viviendo a base de sus pócimas mágicas para alargar la vida, esperando el momento adecuado, preparándolo todo, maquinando su plan definitivamente definitivo para dominar el mundo, y tiene por ayudante al hermano tonto de Torrebruno. Más alto (cosa nada difícil), pero más tonto. Pero lo peor es que ese pazguato se cree listo. ¡Y mucho! Pero eso no duraría mucho tiempo. Su biznieto está a punto de tener la preparación perfecta para cogerlo como ayudante. Sólo con que hubiera heredado una centésima parte de su inteligencia, ya valdría mil veces más que Cho-Li So. Y por lo que sabía, había heredado mucho mas de una centésima de su intelecto. Mentalmente se friega las manos, mientras una leve sonrisa aflora en sus labios.

Cho-Li So ve ese gesto y sonrie satisfecho, pensando que era debido a la celeridad con la que había cumplido su último encargo. Menudo idiota. Pobre inútil. Se le dice que coja a un banquero, lo mate y que lo deje en un lugar público, para que lo encuentren... ¿Y que hace? En vez de cogerlo, y matarlo con alguna pócima extraña que cause horribles muecas de dolor, o torturarlo hasta la muerte con algún método tradicional, le vacía un todo un cargador encima. Quince balas. Y luego, en vez de dejarlo en algún lugar público para que lo encuentren discretamente, no... Va y lo tira desde lo alto del Banco a la plaza. A las 12 del mediodía. Cuando había una manifestación de madres anti-sistema. Con la policía, las cadenas de televisión... Al imbécil de Cho-Li So sólo le habría faltado vender entradas. Claro que con lo estúpido que es, es capaz de haberlo hecho. No lo cogieron de milagro. De milagro y porque los policías de hoy en día son tan inútiles como su ayudante. Y porque los soborna, claro.

Pero Fumanchú se está cansando de sobornar agentes del orden para que no atrapen a su ayudante. Fumanchú se está cansando de que sus preparativos no salgan cómo él quiere por culpa de su ayudante. Fumanchú se está hartando de que sus planes parezcan realizados por un vulgar secuaz de Al Capone debido a su ayudante. Fumanchú va a decir basta. Está esperando una llamada. La llamada que le confirmará que su bisnieto ya viene. Ya tiene un encargo para él. Y si es la mitad de bueno del que sus profesores (escogidos por él mismo) dicen, Fumanchú va a disfrutar...

Suena el teléfono, Fumanchú con tranquilidad levanta el auricular y escucha con atención. Una sonrisa maquiavélica aparece en su cara, y su mano izquierda empieza a mover los dedos cómo si tocara el piano, moviendo las uñas largas y afiladas con parsimonia. Su biznieto había llegado. Har-Tu Dituh ya estaba aquí.

Cho-Li So se estremeció al ver a su amo observarlo con esa mirada siniestra. Se encogió de hombros mentalmente, seguramente al Honorable Amo le habría entrado algo en un ojo.



03 d’agost 2006

Mocosoft Inc.

Hay unos seres que pululan por el mundo que son raros. Los grandes fanáticos de la informática. Esos que hacen un curso de uort y ecsel de ocho horas y ya se consideran informáticos pro y te cuestionan cómo instalar ese servidor, o cómo implementar ese router porque en casa se instalaron el módem usb y es mano de santo, o te cuestionan que en la sala de servidores tenga o no que haber aire acondicionado cuando en la calle estamos a 40 grados. Son esa gente que creen que tus años sudando libros y peleándote hasta las tantas delante del ordenador, con ganas de coger el teclado y clavarlo en medio del monitor son tonterías. ¡Ellos en casa tienen la última versión de Mocosoft y les funciona todo perfectamente! Para estos freakis no hay duda de que Mocosoft ha sido, es y será la panacea universal. Es su biblia, su guía, e indefectiblemente, para ellos (y por ende para el mundo mundial y parte del extranjero) la informática no se puede entender sin los productos del señor Gates.

Pero para que complicarnos la vida con productos impronunciables con una apariencia rara (¡Dios mío! ¡Si se tiene que escribir! Pero si con el mouse se va más rápido haciendo click en los botoncitos... no tiene botoncitos?? Pero que mierda de sistema operativo es??) si los chicos de Redmond se han gastado el dinerito en comprar y maquear un producto que luego venden como el gran invento de la historia de la humanidad. ¿Para que?

Evidentemente, si compras estos productos (¿Copiarlos? ¿Bajarlos de internet? ¡Eso es ilegal!) tienes un sinfín de ventajas, pero la más mejor, evidentemente, es su servicio de soporte. Ejem. Mejor aclaremos. El nombre correcto tendría que ser: Centro de Soporte Qué Sólo Daremos a Empresas Qué Se Hayan Gastado Una o Dos Pastas en Nuestros Productos. Para los usuarios finales, esos que compran el pc con todo incluido sólo para tenerlo en casa, les queda la opción de tirar una moneda al aire cuando tienen problemas raros con algún producto tan simpático como el Office o similar. Si sale cara, desinstalar y volver a instalar. Si sale cruz, desinstalar y volver a instalar.

Y para las empresas pequeñas o medianas, más de le mismo. Cómo ejemplo, una conversación que tuve en su momento con ese apreciado servicio de soporte...

Resulta que, por motivos que no vienen al caso, el gerente de mi empresa decidió instalarse él solito el Office. Se tiene que reconocer que para instalar ese paquete (nunca más bien dicho), no hace falta tener ni estudios. Sólo saber el significado de la palabra “Siguiente” y saber hacer un click encima del botoncito donde pone esa palabrita. Total, que no quiso esperar a tener el portátil para el día que le tocaba, lo cogió el día antes, y se puso el Office. Y ahora cuando abre el Outlook, cada vez que se revisa si hay correo, o le da a F5, actualiza o lo que sea, le pide el usuario y contraseña de la cuenta de correo. Me he revisado por delante y por detrás, de lado, por dentro y por fuera el maldito Outlook. Teóricamente está todo bien. Teóricamente, tendría que revisar el correo automáticamente sin que pidiera nada. Pero no. No quiere. No le da la santísima gana.

Después de dos días de revisarlo todo, desinstalar, limpiar el maldito registro (otro gran detalle de Mocosoft), instalar, volver a desinstalar, limpiar otra vez el registro y lo que no es el registro... Decidí llamar al centro de soporte. Que digo yo, si fueran el teléfono de la esperanza, el numero de suicidios en este país igualaría al de Suecia. Les llamo, y una vez identificado y comprobado que seamos nosotros y no alguien más que se quiere aprovechar de su magna sabiduría, les cuento el problema. Solución, desinstalar e instalar de nuevo. Les digo que eso ya lo hemos hecho. Me contestan que puede ser que en la instalación hiciéramos algo mal. “No hice el pino desnudo, con las manos atadas a la espalda y comiéndome un bocadillo de yogurt de pastrami, ¿puede ser eso lo que hice mal mientras le daba a siguiente-siguiente-siguiente?”. Con una voz paciente, cómo dando a entender que cómo es lógico, yo no sé de que hablo y él si (sacarse la carrera de periodismo para acabar de help desk de mocosoft, eso es visión de futuro), me intenta explicar un galimatías impresionante sobre la estructura del disco, el formato del mismo, que depende todo del sistema operativo y de cómo se instaló, que también depende todo de la conexión a internet para las actualizaciones, que también depende todo (cuantos todos, vale que la verdad no es absoluta, pero...) del servidor de correo donde el Outlook se sincroniza... Y que también depende todo (venga, falta algún todo, o estamos todas ya en el tostadero?) de que no utilizamos el Iexplorer, que utilizamos el Firefox... Cuando acabó, le dije: “Vale. Y ahora cierra el librito que tienes al lado y me lo vuelves a repetir sin leerlo.” Psé. Que si insinuaba de que no sabía de que estaba hablando. Pues para que engañarnos, no lo insinuaba. Estaba bastante clarito que sólo lo podía decir más alto pero no más claro. Total, que a la media hora de esta amigable y entrañable conversación, me pasa con un compañero. Y me vuelve a repetir todo, todito todo lo mismo que su coleguita. Eso si, cuando acaba me pregunta: “¿Pero ya ha reiniciado la máquina?”

Total, cómo el portátil es el del gerente y necesita (por razones del orden mundial, que no puede pasar sin él) estar conectado a su correo cual yonqui a su jeringuilla, al final una sutil y etérea sugerencia del señor director me hizo ver que todos estos años de estudiar libros, sudar, recordarme de todos los nombres de todos los padres y madres de todos los dioses y no tan dioses no sirvieron de nada: “¿Oye, pues no será más fácil formatear todo y volverlo a instalar de cero? Mi hijo lo hizo cuando me falló el Windows en casa y todo me funciona perfecto.”

Y así estamos, dándole al amigo format y con ganas de meterle un /mbr a quien yo me sé por el recto intestinal... hasta que le salga por la boca.

01 d’agost 2006

Estabilidad.

Debido a mi trabajo, muchos días (por no decir todos) tengo que revisar logs del servidor, gracias a los cuales tengo que mirar ofertas de trabajo que empresas varias nos envían... El otro día me encontré con una curiosa por los requisitos mínimos que pedían: Sólo era uno, pero francamente, era... raro. Lo que pedían era “estabilidad”.

A ver. Pasito a pasito y con buena letra...

¿A que maldita estabilidad nos referimos?

Porque a lo mejor quieren a alguien que tenga estabilidad económica. Que digo yo, quien tenga estabilidad económica que levante la mano, eso para empezar. Y en el supuesto que la tengas... ¿Te irías a una empresa para trabajar de lunes a domingos (¡ojo, un fin de semana al mes te lo regalan por su cara bonita y no trabajas!) currando no sé cuantas horas por una miseria de sueldo?

O a lo mejor se refieren a estabilidad emocional... Es decir, quieren a un soltero o soltera que sea feliz de serlo. O alguien con novio o novia, que sea feliz teniendo novio o novio... O alguien casado o casada, que sea feliz de serlo. Sin hijos, y feliz de no tener esa responsabilidad paternal o maternal. O con hijos, y encantado o encantada de la vida de llegar a casa y que unos o unas locos o locas bajitos o bajitas salten al cuello chillando y preguntando “¿Y porque?”. Claro que con estabilidad emocional también puede ser que quieran decir personas planas. Estilo acelga o lechuga. Que no se muevan. Que casi no respiren, sólo lo mínimo. Nada de calefacción o aire acondicionado. Un chorrito de agua al día y una cucharadita de PlantaVit a la semana y tira que te vas.

Otra opción es que al referirse a estabilidad quieran decir estabilidad mental. Que dices, claro. Suerte que lo piden, porque normalmente, a los empresarios les es igual que sus trabajadores sean psicópatas, psicóticos, esquizofrénicos, paranoicos... ¿Alguien se imagina cómo debe de ser la hora del café en una oficina así? Unos con las hachas corriendo arriba y abajo buscando cuellos que cortar, otros saltando por las mesas emulando a Tarzan, otros escondiéndose en el cajetín de la fotocopiadora para que nadie les vea de que es el sándwich que se ha traído de casa (ni le envenenen el café), algunos hablando con sus amigos o enemigos imaginarios, o haciéndoles caso (en ese caso, normalmente éstos no utilizan hachas, son más sutiles y refinados: escopetas de cañones recortados cargadas de postas)... Y por no hablar de la cena de empresa de la navidad. Normalmente buscan algún sitio tranquilo, estilo Jerusalén o Haifa. Y luego los jefes les dan los regalitos y se van corriendo. Diles tontos.

O finalmente, a lo mejor ésta empresa es más sencilla que todo esto. Y al pedir estabilidad, se refieren a la puramente física. Es decir, gente que tenga las piernas y el sentido del equilibrio bien puestos. Nada de blandengues que vayan temblando por ahí. Nada de gente que recuerde a Bambi cuando nació con las piernas cómo alambres. A lo mejor el trabajo es un barco. Y sin estabilidad ya puedes tener un buen cinturón que te ate, o te vas a ir de babor a estribor y vuelta a babor como una peonza. Y eso si tienen alguna protección en la borda, porqué sino te vas a ir directamente de babor al agua. En ese caso, lo mejor será llevar un flotador amarillo con patito incluido.

Sea lo que fuere, sólo tengo una cosa clara. Ninguno de los contertulianos de este blog que sabiamente inundan de gráciles comentarios los post tenemos un sitio ahí.

Dedicat a tots els poca-soltes que feu que els comentaris siguin impossibles de seguir, entendre i/o comprendre. Amb carinyo, amor i respecte, sobretot moooolt de respecte.