bisti bois
Cómo diría el artista: "Me merezco un homenaje". Así que me voy a la guerra. Bienvenida sea mi vieja amiga roja en la vida. Preparad las armas. He vuelto.
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Darth Mindundi
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Debido a problemas personales que me han dejado en un estado catatónico profundo, no voy a escribir hasta nueva orden, o hasta que tenga ganas.
PS: Qué bonica és la pel·lícula Casablanca...
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Darth Mindundi
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A veces me siento delante del ordenador durante horas pensando (es un decir) en el tema principal del siguiente post. A veces, cómo comentaba en otro post, sencillamente me viene la luz y me sale de una tirada el cuerpo principal sin tener que pensar (eso que nunca hago, lo de pensar, quiero decir), pero realmente, y tal y cómo los grandes escritores y autores de tiras cómicas, la vida real es la mejor musa de todas. Y es verdad. No hay nada mejor que salir a la calle (a pasear, para ir a buscar a la novia, para quedar con los amigos, para ir a trabajar, para lo que sea) y en vez de cerrar los ojos y taponarte los oídos, te pones a observar y escuchar la gente que hay a tu alrededor. Hay días que sólo oyes bocinazos y recuerdos nada amables de conductores para con otros conductores. Otros días, sencillamente no oyes nada. A veces oyes cosas, pero no despiertan el interés del alma bloguera que anida en el interior. Pero hay días que los astros se alinean. Que los dioses son benevolentes. Y la musa aparece. Aparece en forma de chavalín mentalmente menor de edad en el metro dando clases de "choricismo" a otro coleguita. O aparece en forma de Latin Kings (que no confundir con los Gipsy Kings, aunque den la misma grima). O sencillamente, aparece enfundada en el cuerpo de una mujer mayor hablando con amigas de la misma quinta esperando el autobús...
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Darth Mindundi
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Este post es distinto a otros que haya escrito. No por la temática (en ese caso, casi todos serían distintos entre sí), sino por la forma en que lo he escrito. Normalmente, me ilumino con una idea (curiosamente acostumbra a ser cuando me levanto de la cama y mientras miro al techo enciendo la luz), le doy 4 vueltas, y cuando puedo me pongo a escribir un borrador el cual voy modificando (o no) en más o menos tiempo. En este caso no. En este caso he ido escribiendo mis vivencias, mis anécdotas y las que vi, tal y como me acontecían, en mi viaje de 3 días a Madrid, en tiempo real. Ciudad conocida también como "los madriles", "agujero de donut", "ahí donde los putos chulos" y un largo etcétera de cariñosos apodos.
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Darth Mindundi
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Escribir en un blog, de forma (más o menos) regular, implica un ejercicio mental que mi neurona no acostumbra a realizar (de ahí la calidad de los posts). Sólo el goteo constante de sapiencia finita (pero mucha) unida a esa alegría innata que rezuman los comentarios de los comentaristas (que sería de este blog sin sus contertulios habituales), hace que escriba. Escribo sin pensar, sin leer (acto que me obliga a borrar parrafos enteros sin vocales o sin consonantes, o hasta sin vocales ni consonantes), sin comer ni beber. Pero esta vez no. Los agudos y reluctantes comentarios de mis allegados comentaristas/contertulios en mi último post me hicieron ver la luz. Primero, porque con lo oscuro que es esto, sin encender la luz no hay dios que lea nada. Segundo, porque vi una bombilla, de bajo consumo, que me venía y me iluminaba. Tercero, porque sí. La verdad es que no entiendo cómo no pude pensar en éste tema antes. Es una temática de la cual se habla en la calle, en los bares, durante los partidos de fútbol, en el mercado, viendo la tele y hasta en la más íntima y lasciva de las alcobas, ya sea de amor o de pago. Es un tema que nos acontece diariamente, que nos afecta en el día a día, en la semana a semana desde que nacemos hasta que nos volvemos comida para gusanos (cuál cebo) o ceniza (cuál cigarrillo sin boquilla). Estoy hablando, por supuesto, de las cabalgatas.
Pero hablar de cabalgatas no es exactamente correcto. Concretemos:
Por navidad, o más bien dicho, después de ella, tenemos la Cabalgata de Reyes, donde una gente adulta (según el dni) , se disfraza con barbas, pelucas, coronas, ropas aterciopeladas y/o brillantes y rodeados de otra gente adulta (repito, según el dni) que van con las caras pintadas de negro (si hay presupuesto es maquillaje, sino lo hay, van tiznados de carbón), y se dedican a tirar caramelos con más o menos mala leche a los niños y no tan niños desde lo alto de unas carrozas. Que no son carrozas, sino camiones con una plataforma encima, decorados con más (pocas veces) o menos (la mayoría de las veces) gracia, y normalmente acompañados de música que parece escogida por el asesor de imagen de Agata Ruiz de la Prada (famosa diseñadora por tener el "gusto" de saber escoger cómo marido a un demócrata de la talla de Pedro J. Ramírez, el campeón de los calzoncillos).
Después de las fiestas navideñas, por febrero, tenemos carnaval. Pero en carnaval no hay cabalgatas. hay Rúas. En las Rúas, la gente adulta (según el dni) se disfraza con barbas, pelucas, coronas, ropas aterciopeladas y/o brillantes y rodeados de otra gente adulta (repito, según el dni) que van con las caras pintadas (si hay presupuesto es maquillaje, sino lo hay, van pintados con dacs), y se dedican a tirar caramelos con más o menos mala leche a los niños y no tan niños desde lo alto de unas carrozas. Que no son carrozas, sino camiones con una plataforma encima, decorados con más (pocas veces) o menos (la mayoría de las veces) gracia, y normalmente acompañados de música que parece escogida por el asesor de imagen de Agata Ruiz de la Prada (famosa diseñadora por diseñar ropa similar a la neurona de su marido).
Así que tenemos que las cabalgatas y las rúas se diferencian básicamente porque en las cabalgatas hay gente con la cara pintada de negro, y en las rúas, generalmente, no. Ahora podríamos fácilmente y de forma demagógica, hablar de racismo. Podríamos plantearnos porqué en las cabalgatas dejan a la gente ir de negros, y en las rúas no. Sacar el tema del racismo y la xenofobia, comentar y intentar adivinar si son motivos de la inmigración, o si ya viene de antes. Pero no. Eso no es lo importante. Lo que realmente importa a la gente de a pie, a los ejecutivos, a los hemofílicos de la Zarzuela (Juanca, es un motivo de honda satisfacción darte un saludete si me lees), es el porqué de la diferencia de nombre entre cabalgata y rúa. ¿Que motivos económicos, políticos y geográficos empujaron a hacer está distinción clasista? ¿Quién, cuando, cómo y porqué? ¿Y donde?
Primero vamos a ver que se entiende de forma oficial por "cabalgata" y "rúa".
Según la RAE, cabalgata es "Desfile de jinetes, carrozas, bandas de música, danzantes, etc., que se organiza como festejo popular" Y rúa, según la misma RAE es "Calle de un pueblo" o "En Galicia, fiesta o diversión nocturna de aldeanos". Claro que también nos informa de que existe el verbo ruar (Andar por las calles y otros sitios públicos a pie, a caballo o en coche). Total, que parece que el término correcto sería cabalgata o, para ponernos estrictos e igualitarios con todo el mundo, desfile.
Con esto podemos deducir que, si bien una cabalgata es un "desfile (blablabla) que se organiza como festejo popular", la rúa no. Es decir, las rúas o no son desfiles o no se considera un festejo popular. Cómo la neurona es lenta pero segura, creo adecuado deducir que no va a ser eso lo que separa una cabalgata de una rúa.
Por lo tanto, sólo nos queda una opción. El racismo. Ya he expuesto de forma clara, concisa, contrastada (por estudios científicos de las más excelsas universidades) que lo que realmente diferencia una de la otra es que en las cabalgatas hay bastante (por no decir mucha) gente disfrazada de negro. Por negro me refiero a la raza, no a que vayan con ropas de color negro. Que podría poner persona de color, pero me niego a imaginarme un africano como una persona de color... azul, gris, verde o caqui. A un americano me lo puedo imaginar de cualquier color, pero es que sólo hay que ver todo el país en que viven para imaginarse cualquier cosa: un presidente que se atraganta con una galletita, emisiones en directo de ataques preventivos, etc... Bueno, a lo que ibamos. Que lo curioso del caso es que las rúas más populares (las brasileñas), estan llenas de negros, mestizos, mulatos y demas. Que he aquí el punto de inflexión que puede hacer que se resuelva este estudio tan meticuloso que tantos minutos (4, para ser exactos) me está ocupando. A lo mejor (por no decir de forma categórica que es la verdad), resulta que es racismo... Pero no racismo como nos imaginamos de forma normal. Es decir, normalmente, cuando oímos o leemos la palabra racismo, nos imaginamos al negro oprimido, atado a una estaca mientras lo fustigan y un blanco le pregunta: "¿Cómo te llamas, esclavo?" Pero en este caso, es a la inversa. En un momento de la historia, los diccionográfos (la gente que se dedica al noble arte de crear diccionarios), se dieron cuenta que tenían cómo acepciones de desfile estos dos lindos vocablos. Cabalgata y rúa. Y decidieron (por eso de ahorrar papel en la siguiente edición del diccionario) unificar conceptos. Evidentemente, a partir de ese momento se crearon dos bandos. Los pro-cabalgata y los pro-rúas. También había los que querían que tanto en un concepto de desfile como en el otro hubiera gente disfrazada de Torrebruno, pero a esos energúmenos se les vetó la entrada a las negociaciones de forma dialogante y conciliadora con balas de 9mm. Después de minutos y minutos de ardua negociación, se decidió que los dos desfiles se unificaran bajo el nombre de "rúa". Se decidió ese nombre básicamente porque es más corto y tenían que ahorrar espacio, cómo ya he dicho antes. Pero entonces, los puristas de la rúa, surgieron con un argumento radical, sorprendente e irrefutable: No se podían llamar igual, ya que, mientras en las rúas la gente es negra, mulata y/o mestiza, en las cabalgatas la gente se tiene que disfrazar para parecer negros. Es decir, la cabalgata era un conjunto de blancos que querían ser negros. O lo que es lo mismo, la cabalgata era un conjunto de negros falsos. Evidentemente, un intento tan burdo de suplantación de raza no se podía premiar con el éxito del desfile y llamarle "rúa". Así que, con las lagrimas en los ojos (porque vieron que no podrían ahorrar espacio ni tinta) los diccionográfos tuvieron que aceptar poner los dos términos. Pero en venganza a la rúa (y por motivos de ahorro de tinta y espacio), decidieron no poner en la definición ninguna referencia al concepto más festivo y festivalero. Para el mundo, la rúa como desfile festivo no existiría. Sólo las cabalgatas.
Y así está el mundo, ofuscado y en la penumbra, lleno en un mar de dudas. Y todo por un color.
P.S: Éste reportaje de investigación no tiene nada que ver con reportajes de investigación que "el mundo" y "telemadrid" puedan realizar. Aunque las fuentes sean las mismas.
P.P.S: Y el número de neuronas, también.
P.P.P.S: Pels amants de "Queer as folk", aneu a veure la pelicula "300", no us podeu perdre la reinona Jerjes (coneguda en l'ambient com Jerji L'Empaladora) en acció.
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Darth Mindundi
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