06 de març 2008

Botella de lejía...

Bueno, aquí tenemos un par de frases más para que la gente se las estampe con todo el mal gusto del mundo en sus camisetas preferidas.

Bailo cómo un gorrión ciego con las alas rotas

Soy un hacha (agárrame el mango)

25 de febrer 2008

Cualquier tiempo pasado fue mejor.

Leyendo otros blogs (sí, leo, y a veces hasta algo más que cómics y revistas para adultos con muchas fotos), me dio por escribir sobre ese concepto que tenemos de que antes era mejor. Ojo, que a lo mejor no fue por leer, si no que es el resultado de ver demasiadas veces el anuncio de Coca-Cola, con Mayra Gomez-Kemp y los guay, topeguay, etc. Esa sentida y (para que engañarnos) ñoña añoranza de que cuándo eramos jóvenes todo era mejor. O a lo mejor no era porqué eramos jóvenes, pero está claro que la época si que era mejor. No había tanta delincuencia. No te robaban tu último objeto tecnológico (en ese caso, un Casio calculadora) en plena calle a vista de todos. La gente sabía vestir, no cómo ahora. Los Privata brillaban en el cenit del buen gusto, al igual que los tejanos doblados (y nevados, o lavados a piedra). Los dibujos animados no eran violentos (Mazinger Z no lo era, claro que no). Los vídeo-juegos no enganchaban, ni te estabas horas y horas jugando (los futbolines y las máquinas con el PacMan y similares que te encontrabas en los bares no cuentan). Los programas de televisión no eran cosas complejas o producto del estado emocional inestable de los guionistas. Eran serios, responsables y con un nivel altamente educativo. ¿Quien no se relajaba mirando los programas de Lazarov? Y cómo eso, podría enumerar un sinfín más de referencias mitológicas (lo digo por el espacio-tiempo en que ocurrieron, básicamente en la misma época que Aquiles arrasaba Troya y alrededores) de nuestro pasado.

Pero pensando en ese pasado, empecé a pensar en mi pasado. Soy así de ególatra egocéntrico, supongo. Bueno, no lo supongo, pero siempre queda bien dejar un margen para la duda. E indirectamente, empecé a recapacitar e ir rememorando mis viejos tiempos (estilo flash back), a la vez que iba recordando cada vez sucesos más próximos a éste mismo momento en el que estoy.

Total, que empecé un via crucis particular interno, el cual algunos de los que me conocen lo habrán podido entrever (o no). De lo que me dí cuenta es que ésta agonía la empecé sin enterarme casi en el mismo momento que todo se empezó a doblar por donde no debía. Y que eso fue hace cómo unos dos años. Dos años en los que cosas que tenía claras se han vuelto oscuras. Gente que creía que estaban a mi lado no lo estaban, y al ritmo que va, ni lo estarán. Conceptos de la vida que se han ido a hacer gárgaras (con cristales). Amigos que se han ido (no, no estoy hablando de ese irse, es más literal, tranquilos que no ha muerto nadie) y da la impresión de que no volverán, por mucho que lo intente. Sensación de haberme dejado cosas por hacer. Unas por desidia, otras por desidia. Sueños (esto ya parece una película de esas romanticonas tontas y dulces) rotos. Ganas de largarse a una isla perdida del caribe, a vivir de la pesca. Ganas de pillar un petrolero y desaparecer. En definitiva, ganas de huir.

Cómo no he realizado ninguna carrera académica en la que incluyan a Freud y allegados, no puedo afirmar categóricamente que éste silencio blogístico que he tenido ha sido otra forma de manifestar que el fruto había madurado, pero lo tengo bastante coll avall.

Cómo también tengo bastante claro que realmente, cualquier tiempo pasado no fue mejor. Ya sea en mi juventud, cómo en los dos últimos años. Lo que tengo claro es que empiezo a ver la luz al final del túnel (no, no es una metáfora insinuando que me voy a cortar los conductos sanguíneos de las muñecas). Empiezo a tener ganas de vivir.
Ahora la luz está a mi lado, y me ilumina. Me siento bien. Me siento feliz.
Cuando voy con la moto, hasta me paro en los cebra para que los peatones pasen. Y no me los miro cómo si fueran el postre después de una buena cena.
Ahora la luz está a mi lado, y me ilumina. Me siento bien. Me siento feliz.
Voy con una sonrisa en la cara por todos sitios. Y eso que no fumo (ni tomo) substancias psicotrópicas.
Ahora la luz está a mi lado, y me ilumina. Me siento bien. Me siento feliz.
No sé si durará mucho o no. Si sólo serán unos días, semanas o meses.

Espero que más.
Mucho más.

PS: Crec que és la primera vegada que escric quelcom tan pròxim a mi.
PPS: Guardeu una còpia, no crec que torni a pasar.
PPPS: I no he fet cap referència a Torrebruno. O si?
PPPPS: I com no, felicitar a la nova mare que tenim entre nosaltres. Encara que estiguis a l'altre punta de món, els crits de la criatura per la nit arriben fins aquí. FLISITATS!

20 de setembre 2007

Amigo de mis amigos.

"Hola, soy Manolo y soy amigo de mis amigos".
Seguramente habréis oído, alguna vez y cambiando el nombre del sujeto, ésta frase. Y tiene miga. Y mucha. Por no decir muy mucha. La verdad, ¿nadie se ha planteado a veces la de cantidad de tonterías que llegamos a soltar por nuestras lindas cavidades bucales? Tomemos por ejemplo la expresión anteriormente citada. "Amigo de mis amigos". También puede ser "Amiga de mis amigas", "Amiga de mis amigos" o "Amigo de mis amigas". Pero la última no es verdad, es un momento transitorio entre que conoces a alguien del sexo opuesto (femenino, no nos engañemos) y que te lo quieres beneficiar (y no hablamos del bingo). Bueno como doy por hecho y en mi DNI lo pone, que soy del sexo masculino, y soy así de ególatra egocéntrico, tomaremos la frase "Amigo de mis amigos". Es una de las frases más tontas que se pueden llegar a pensar, expresar, escribir, oír o leer. Vamos por partes, majete.

Es una oración más que redundante, estúpida. Está claro que si tienes amigos, tu eres amigo de ellos. Porque sino, o ellos no son tus amigos, o tu no eres su amigo. Con lo que decir "Enemigo de mis amigos" sería digno de un cínico con ligeros toques sociópatas, o "Amigo de mis enemigos", que eso ya directamente lo dejamos para los masoquistas y similares. Total, que no vas a ser amigo de unas galletas ¿no? Bueno, en el caso de la galleta que en estos momentos está en el corredor de la muerte, esperando su día final (por inyección de leche desnatada caliente) acusada de intento de magnicidio (en este caso, peticidio, Bush no es que sea tan grande), para que negarlo, yo me declaro "Amigo de esa galleta". Sólo de esa. A las otras les metería bocados o las bañaría sádicamente en leche. A esa, un altar. Las cosas cómo son.

Otra frase para enmarcar sería "Las mujeres no saben aparcar". Que no es que no sepan, es que, según estudios de no me acuerdo que universidad americana, es que no pueden hacerlo mejor, y todo debido a la vista. Es decir, las mujeres tienen una visión concentrada, y en general ven mucho mejor. Los hombres, tienen una visión periférica, y por lo que se ve, el concepto espacio (en 3D, para entendernos) el hombre lo asimila mucho mejor. Cosas del principio de la evolución. Las mujeres se quedaban en las cuevas, con lo que su vista adquirió profundidad para poder controlar a los niños pequeños y cualquier objeto que estuviera ahí dentro. Los hombres no necesitaban profundidad para ver al maldito mamut que les quería empitonar el bazo. Pero necesitaban poder ver rápidamente a sus compañeros de cacería, algún que otro bicho que pasara por ahí, al mamut y a su madre. La que parió al puto mamut, quiero decir, no la del cazador. Esa estaba en la cueva. O muerta, que en esa época, la gente duraba 2 telediarios.

Y por último, una de las mejores frases que he oído nunca. Y cómo no, la oí en la calle. En una terraza de un Bar Manolo Tapas y Bocadillos, tres sujetos, con sus cervezas en la mesa. Ninguno de los tres tenía pinta de ser ejecutivos o de tener posibilidades de ganar el Nobel de Física. La verdad es que, más que clientes, parecían parte del decorado del bar. Ese tipo de personajillo que normalmente te encuentras en la barra de bar. Pero con este calor, estos energúmenos decidieron migrar a la terraza. Con esto que quiero decir: Primero, que son los típicos borrachillos de bar. Segundo, que son amateurs. Los profesionales, haga 45 grados a la sombra o -23, están en la barra. Básicamente porque la consumición en la terraza vale más. Y a lo tonto a lo tonto, te quedas sin el carajillo de anís de la mañana, y eso si que no. La otra razón por la que se quedan en la barra es que así siempre tienen a mano a Manolo (el del bar, no el amigo de sus amigos aunque a veces puede ser el mismo) para pedirle cambio para tabaco (sí, además de beber, fuman), otra cerveza (si pido otra cerveza más, si pido otra cerveza...) o simplemente, para analizar la actualidad de forma vehemente y furibunda.
Pues total, que mientras pasaba por ahí delante, elucubrando cómo agujerear a balazos a cierta persona y que pareciera un accidente, oí que una voz carrasposa dijo: "El único problema que tuvo Santiago fue matarse con la moto." Que hasta me paré y me giré a mirar a quien había dicho tamaña verdad. Casi estuve a punto de mirarlo, levantar el dedo pulgar de forma afirmativa, y mientras movía la cabeza de arriba a abajo, decirle: "Tu si que sabes de la vida, campeón." Pero me abstuve de hacerlo. Me abstuve porqué ya no soy el que era, he perdido esa mala leche y esa mirada. Supongo que la edad y otras cosas (sobretodo las otras cosas), te calman. También me abstuve porqué uno de ellos parecía un armario empotrado de tres cuerpos. Y vale que hago deporte regularmente y la escalada ya no tiene secretos para mi (las piedras me hablan, pero eso es otra historia), pero tampoco era plan de mostrar mi cuerpo petit suisse y que me lo convirtieran en yoghurt griego. Pero dejemos eso y volvamos a la frase. ¿Cómo alguien puede llegar a decir semejante burrada y no ver la solemne tontería que ha soltado? Que a ver, que sólo faltaría que el problema de Santiago no es que se matara, si no que durante el proceso (salir disparado de la moto- estamparse- convertirse en mermelada) se rompiera una uña. O peor aún. Que alguno de sus hijos cateara matemáticas (si, esa asignatura que nadie sabe para que sirve en la vida real). O que su mujer tuviera la discografía completa de Torrebruno, y la pusiera a todas horas. Entonces, lo de Santiago no habría sido un problema. Habría sido su salvación.

Así que por favor, cuando hablemos, hagamos un ejercicio mental y, antes de vocalizar y expresar nuestras ideas, pensemos. Sé que cuesta. Yo mismo estoy en este proceso. Desde que nací. Y aún no lo he conseguido. Pero lo importante no es el destino sino el camino, dicen. Así que ya sabéis, pensad en el camino. Pensad en las baldosas amarillas. Pensad en el maldito gato que sonríe. Y sobretodo nunca, nunca, nunca, crucéis el espejo.

Todo se ve al revés.

PS: A qui no li porta records? O com destrossar una cançó kumba y sortir victoriós.
PPS: Exterminem els maleïts insectes!

12 de setembre 2007

Botella de lejía para la señora

Cómo dirían en la feria, venga y compre un boleto. Hay premios para todos. Desde peluches a motos tamaño Torrebruno para que el niño y la niña circulen por el parque. Desde cadenas de música a muñecas repollo. Y todo esto, por un boleto. Y si compra 4, le regalamos una botella de lejía y una frase para que estampe en su camiseta preferida. O en la que odie más.

Si esto fuera una feria, este post lo habría "vendido" así. Pero cómo (a pesar de los pesares) no es una feria, sino un manicomio, nos quedamos sin botella de lejía pero con un post mucho (pero mucho, donde iremos a parar) más serio. Y así de paso, podré explayarme en el sentido de las frases en las camisetas. Las frases son mías. Sé que no es motivo de honda satisfacción ni de orgullo patrio. Pero cada uno es cómo y tiene que ver donde están sus límites. En mi caso, en la pared de enfrente. Aunque a veces, mucho más cerca.

Me explicaré, y de paso la gente podrá entender (o no) este post: Desde hace años, ya sea solo o acompañado, que voy practicando con la idea de "frases para camisetas". Algunas, al pensarlas con amigos, son demasiado personales para que la gente que no está en "el núcleo de las burradas" las entienda. Francamente, algunas ni yo las entiendo. Otras, si no eres catalán, son de difícil traducción y/o explicación. Algunas están pensadas desde el sarcasmo. Algunas desde la diversión más pura y tonta. Otras están pensadas desde la locura juvenil (si, eso que hace tantos años que ya no padecemos), pero con la serenidad y el saber estar (...) que nos confiere la edad. Esta última frase puede parecer pedante, pero no nos engañemos: Es pedante.

Total, que he ido recogiendo mentalmente, desde hace vete a saber tú cuanto tiempo, frases. En principio me las iba aprendiendo de memoria, para algún día, poderlas plasmar en diferentes camisetas. Pero ahora que ya he entrado por fin en el maravilloso mundo Linux y del software libre, me he dicho: "¿Si hay gente que cuelga el código del Blu-Ray (45 5F E1 04 22 CA 29 C4 93 3F 95 05 2B 79 2A B2) para uso y disfrute de todos, porqué no puedo dar yo las frases (para uso y disfrute de... alguien)?"

Así que está decidido, de vez en cuando, colgaré alguna frase. Alguna más cutre, alguna más tonta, pero todas pensadas, criadas y mimadas desde la más absurdidad mental que soy capaz de realizar. Y en eso de ser absurdo y estúpido, soy un hacha.

Eso si, si alguien (con menos neuronas que yo, que sólo tengo una) decide hacerse una camiseta con alguna de estas frases, que al menos tenga la decencia de decírmelo (y si me puede enviar una foto con la camiseta puesta, mejor que reiremos más).

Y para muestra, ahí va un botón para que el personal se haga una idea de lo que se le avecina...

Botella de lejía para la señora.
Born to be nyicris
No et prenguis la vida seriosament, ella no ho farà mai amb tu
Be Tux, My Friend

PS: Si no saps la diferència entre l'aparell reproductor masculí i una cadira, vigila on t'asseus.

07 d’agost 2007

De Moscú a Tegucigalpa en patinete

Si es que ya lo decían los chinos, allá por los albores del tiempo: Si quieres arroz Catalina, busca algo con que acompañarlo.

Y el mundillo de los viajes, como la gastronomía, tiene eso. Un plato puede ser muy bueno, pero si lo acompañas de algo, puede llegar a ser excelente. Sólo hace falta ver como Ferrán Adriá acompaña su famosa deconstrucción de tortilla con huevos y patatas. Y los viajes, más de lo mismo. Puedes viajar sólo en plan mochila, con tu samsonite último modelo o con un juego de maletas de piel de cualquier animal en vías de extinción. El viaje en sí puede llegar a ser genial. Puedes tener experiencias alucinantes, conocer a gente pura que te descubrirá una nueva forma de entender la vida (pero que curiosamente, esa misma gente es la que quiere huir de esa vida), tener tiempo para escucharte a ti mismo, entenderte y volver con el machete en la mano.

Pero acompañado tiene mucha más miga. Quien te acompaña es esa persona de confianza, con el que quieres compartir la experiencia del viaje, ya sea en avión o en pastillas, con el que, en los tiempos muertos esperando ese avión (cortesía de Iberia o similares tufos), ese autocar, ese tren, hablarás, jugarás a cartas o simplemente leerás un libro mientras él se lee otro. Te acompañas de alguien para que, en el fondo, te haga compañía. A parte de que tu acompañante te puede ir a buscar un medicamento de urgencias cuando pillas la diarrea, te lleve la mochila cuando te hagas daño y otras menudencias por el estilo, realmente tu acompañante vale su peso en oro después de volver del fantástico viaje. Porque vamos a ser sinceros: ¿quien, cuando llega de un viaje, no tiene ganas de contar su maravilloso viaje? Algunos, hasta lo cuentan en blogs y webs similares de mal gusto. Así que tu haces lo mismo, y sin discriminación alguna, a discreción total, le cuentas las mil aventuras al primer desventurado que se cruza en tu camino. No importa que tenga prisa, se esté quemando con el café o que sea mudo. Mientras tenga pabellones auditivos operativos, no hay ningún problema: es tu víctima propiciatoria. Pero al cabo de un tiempo, cuando las navidades ya se huelen en el ambiente, y las luces iluminan la ciudad como un gigantesco árbol de navidad (este año no creo que nadie se atreva, tal y cómo está Fecsa), ya nadie quiere oír por enésima vez cómo saltaste ese río, con la lluvia azotando tu rostro, la mochila pesando 30 kilos a la espalda, la catarata esperando su ración de carne humana...

Entonces es cuando tienes el recurso del Acompañante. Que en esas fechas ya no es Acompañante, claro está. Pero para no liar al distinguido lector (si, en singular), le seguiremos llamando "Acompañante". Si Keanu "stick" Reeves era el "Elegido" en Matrix, no veo porque el "Acompañante" no puede ser en mayúsculas.

Cómo decíamos (si, en plural), al cabo del tiempo del viaje, siempre nos quedará ese último recurso. Hablar con la persona que te acompañó. Que vivió contigo divertidas y fantásticas anécdotas que, desengañémonos, al resto de los mortales no les hace ni pizca de gracia, por mucho que tengas la labia de Torrebruno y les sobornes con mantequilla y sopa de pollo.

Y cuando lo veas, empezarás con ese tan manido e insufrible "Recuerdas cuando...?" y volverás a sentir la lluvia azotando tu rostro porque le diste tu gorra porqué él la perdió y no recuerda donde, volverás a oír la cascada rugiendo reclamando comida al intentar saltar por donde antes estaba un puente que él tiro al pasar primero, volverás a correr por calles de una ciudad desconocida buscando una farmacia de guardia porque él tenía diarrea por haberse ido a la cama con una desconocida que sabia menos de higiene que Putin, volverás a llevarle las maletas, la mochila, la samsonite y los malditos regalos para toda la familia porque a él le dolía un oído, volverás a perder ese autobús que pasa cada 4 horas porque él estaba comprando tabaco, volverás a vivir todo ese montón de entrañables experiencias que te hicieron jurar, tal y cómo llegaste a casa, que esa era la última vez que ibas con el Acompañante.

PS: Una dama me ha pedido que la ayude para subir en un ranking de webs. Ya sé que está en los links, pero se vé que no le cuenta para el combate de puntos... Buena suerte ;)